Archivo de la etiqueta: cambio climático

¿Qué nos dejó el Año Internacional de las Legumbres?

legumbres

– Marina Muñoz Cervera –

El año 2106 estuvo dedicado a las legumbres, un alimento nutritivo y sostenible para el medio ambiente.

Durante el pasado año, la Organización Internacional de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) compartió una información muy valiosa para que conozcamos con más profundidad a las legumbres, como fuente de nutrientes y como base de una agricultura sostenible.

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Efectos del cambio climático sobre la salud humana.

cambio climático

– Marina Muñoz Cervera –

Los efectos globales del cambio climático para nuestra salud pueden ser muy negativos.

Desde hace tiempo nos están avisando de las múltiples repercusiones del cambio climático venidero en diferentes aspectos de nuestra vida.

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Impacto del cambio climático en la nutrición.

sistemas alimentarios

– Marina Muñoz Cervera –

El calentamiento global puede llevar a la reducción de las propiedades nutricionales de algunos cultivos.

Parece que resultan lejanas las consecuencias del cambio climático que afectará a nuestro planeta, sin embargo, resulta interesante conocer a qué aspectos de la seguridad alimentaria puede afectar.

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Día Mundial del Planeta Tierra: 22 de abril

22 de abril

Marina Muñoz Cervera –

Este año 2013 la celebración del Día Internacional de la Tierra está dedicado al cambio climático.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el título: El Rostro del Cambio Climático, ha testimoniado la efemérides y para celebrar esta fecha memorable ha recogido por todo el mundo imágenes de personas, animales y lugares directamente afectados o amenazados por el cambio climático, así como imágenes de personas esforzándose para hacer algo al respecto. Os dejo el enlace de la página donde están alojadas y podéis subir vuestra foto para se sume a todos los testimonios: Galería de fotos (2).

Este organismo internacional utiliza la expresión “Madre Tierra”, comúnmente empleada por diversas regiones y países para referirse al planeta Tierra, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos. Por ejemplo, en Bolivia la llaman «Pacha Mama» y nuestros ancestros en Nicaragua se referían a ella como «Tonantzin» (1).

Este día internacional fue proclamado por la Asamblea General de la ONU a través de la Resolución 63/278 de 22 de abril de 2009, reconociendo, entre otros aspectos, que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar y convencida de que para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra (1)(3)(4).

Sin embargo, esta conmemoración ya se había celebrado con anterioridad, el Senador estadounidense, Gaylord Anton Nelson, representante del Estado de Wisconsin convocó a una movilización en Nueva York el día 22 de abril de 1970. Allí concurrieron miembros de universidades, colegios y ciudadanos de la ciudad (4)(5). Este Senador, fallecido en el año 2005 a sus 89 años de edad, consideraba la estabilización de la población nacional como un aspecto importante de la ecología y rechazaba la idea de que el desarrollo económico debería ser más relevante que la protección medioambiental (6). El 22 de abril de 2070 también hubo marchas pacíficas en varias ciudades reclamando que el gobierno decretara leyes a favor de la protección ambiental. Como consecuencia de la gran movilización el presidente Richard Nixon creó en 1970 la Agencia de Protección Ambiental y promulgó la Ley del Aire Limpio (1970), la Ley de Aguas Limpias (1972) y la Ley de Especies en Peligro de Extinción (1973) (5).

Como vemos, han pasado 43 años desde la primera iniciativa.

En el momento actual el mensaje de Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, ha sido el siguiente:

“El Día Internacional de la Madre Tierra nos brinda la oportunidad de reafirmar nuestra responsabilidad colectiva de promover la armonía con la naturaleza en un momento en el que nuestro planeta se encuentra amenazado por el cambio climático, la explotación insostenible de los recursos naturales y otros problemas creados por el hombre. Cuando creamos amenazas para nuestro planeta, no solo ponemos en peligro el único hogar que tenemos sino incluso nuestra futura supervivencia. Celebremos este Día Internacional renovando nuestra promesa de honrar y respetar a la Madre Tierra” (1).

Fuentes:

(1) Naciones Unidas (ONU) “Día Internacional de la Madre Tierra” 22 de abril.
http://www.un.org/es/events/motherearthday/
(2) Earth Day 2013. Earth Day Network.
http://www.earthday.org/2013/index.php
(3) Documentos oficiales de las Naciones Unidas. A/RES/63/278
http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/63/278
(4) Duendevisual. Día Mundial de la Tierra. 22 de abril de 2013.
http://duendevisual.wordpress.com/2013/04/22/dia-mundial-de-la-tierra/
(5) El Intransigente.com. “Día de la Tierra 2013 : Conocé la historia de Gaylord Nelson su creador”
http://www.elintransigente.com/notas/2013/4/22/dia-tierra-2013-conoce-historia-gaylord-nelson-creador-180760.asp
(6) Gaylord Nelson. Wikipedia. La enciclopedia libre
http://es.wikipedia.org/wiki/Gaylord_Nelson

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La importancia de la alimentación en la evolución humana.

mapa del mundo

– Marina Muñoz Cervera –

Las circunstancias y los ecosistemas por los que ha pasado nuestra especie, han ido determinando la historia de la humanidad. Parece obvio pensar que la alimentación ha sido determinante en todo ello, sin embargo, en el desarrollado mundo actual, a veces olvidamos qué repercusiones tuvieron los cambios alimentarios en la continua evolución de los seres humanos. Vamos a mirar un poco al pasado, quizás para seguir caminando hacia el futuro con mayor base de conocimiento. Me he basado para escribir este texto en un interesantísimo artículo de la revista Investigación y Ciencia, cuyos datos menciono en la fuente, al final de esta entrada.

Las características que diferencian a los seres humanos del resto de los primates se debieron, en buena parte a la selección natural.

El interés científico en la evolución de los requerimientos nutritivos de nuestra especie cuenta con una larga tradición. Pero la investigación se intensificó a raíz de una publicación, en 1985, del artículo “Nutrición Paleolítica” en New England Journal of Medicine, firmado por S. Boyd Eaton, y Melvin J. Konner, de la Universidad de Emory. Sostenían que la difusión en las sociedades modernas de muchas enfermedades crónicas (obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y diabetes) se debía al alejamiento  de nuestra alimentación del tipo de dieta que había evolucionado  para una población de cazadores-recolectores prehistóricos, como mencionábamos al principio de este texto.

En los 18 años transcurridos desde este estudio pionero, hemos avanzado mucho en el conocimiento de las necesidades nutricionales humanas. Hoy sabemos que la evolución nos ha moldeado de esta forma para que no dependiéramos de una sola dieta paleolítica, sino que fuésemos flexibles en los hábitos alimentarios.

Para llegar a comprender el papel de la alimentación en la evolución humana, debemos recordar que la obtención de comida, su consumo y su utilización en diversos procesos biológicos, son aspectos fundamentales en un ser vivo. La dinámica energética entre los organismos y su entorno (energía gastada respecto de energía adquirida) comporta necesidades adaptativas para la supervivencia y reproducción.

El entorno influye en la forma en que el individuo reparte la energía entre mantenimiento y producción. Unas condiciones hostiles imponen costes de mantenimiento superiores; sin embargo el objetivo de todos los organismos es el mismo: dedicar suficiente energía  a la reproducción para asegurar a largo plazo el éxito de la especie.

El bipedismo:

Los primates no humanos deambulan sobre las cuatro extremidades; de ahí que se dé por hecho que el último antepasado común de los humanos y de los chimpancés (nuestro pariente vivo más próximo) fuera cuadrúpedo. No sabemos cuándo vivió ese último antepasado pero existen indicios claros de locomoción bípeda en Australopithecus que vivieron en África hace unos cuatro millones de años.

En la bibliografía paleoantropológica existen muchas hipótesis sobre el origen de la locomoción bípeda.  C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent, propuso en 1981, que la locomoción sobre dos extremidades inferiores liberaba los brazos para transportar las crías y los alimentos recolectados. Más próximamente, Kevin D. Hunt, de la Universidad de Indiana, defendió que surgía porque permitió alcanzar alimentos a los que antes no se llegaba. Según Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpol, desplazarse erguido permitía a los homínidos  regular mejor la temperatura corporal, porque así exponían menos superficie corporal al abrasador sol africano.

Hay muchas más teorías, pero William R. Leonard, basándose en investigaciones realizadas con su esposa, Marcia L. Robertson, sostiene que nuestros antepasados se hicieron bípedos, en parte porque ese tipo de locomoción, resulta, desde el punto de vista energético, menos costosa que la locomoción cuadrúpeda.

A los simios antropomorfos no les resulta barato caminar a cuatro patas.  Los chimpancés que caminan con los nudillos, gastan aproximadamente un 35% de caloría más que un cuadrúpedo ordinario del mismo tamaño, como un perro grande.  La mayor parte de la evolución de los primeros homínidos se produjo en zonas de bosques abiertos y en praderas donde se hacía difícil hallar el sustento.  Las sociedades actuales de cazadores y recolectores, que viven en ambientes así, suelen cubrir distancias de 10 a 13 kilómetros cada día para encontrar comida.

En el grupo de los homínidos del Plioceno, dicha evolución fue causada por el cambio climático. A medida que el continente africano se hacía más seco y las sabanas se extendían a expensas de los bosques, los recursos alimentarios se distribuían  con una discontinuidad creciente. En este contexto, la locomoción bípeda puede considerarse como una de las primeras estrategias en la evolución de la nutrición humana; una forma de desplazamiento que redujo drásticamente el número de calorías empleadas en buscar unos recursos alimenticios cada vez más dispersos.

Desarrollo del tamaño cerebral:

En cuanto los humanos perfeccionaron su locomoción, comenzó el siguiente acontecimiento fundamental de la evolución: el desarrollo del tamaño cerebral.

De acuerdo con el registro fósil, los Australopithecus no alcanzaron un cerebro mucho mayor que el de los simios antropomorfos; sólo experimentaron un aumento modesto de unos 400 centímetro cúbicos, hace 4 millones de años, y a 500, 2 millones de años más tarde. Sin embargo, el volumen cerebral del Homo pasó de los 600 centímetro cúbicos del “Homo habilis”, hace unos dos millones de años , a los 900 centímetro cúbicos de los primeros “Homo erectus”, sólo 300.000 años más tarde. El cerebro del H. erectus, no alcanzó el tamaño actual (1350 centímetro cúbicos como término medio) pero superó al de los primates no humanos.

El aspecto más extraordinario, desde el punto de vista evolutivo, de un cerebro voluminoso, es la cantidad de energía que consume, unas 16 veces más que el tejido muscular por unidad de peso. Debemos gastar una fracción importante  de nuestro suministro energético diario al funcionamiento cerebral; este órgano,  en reposo, representa un 20-25% de las demandas energéticas de un adulto humano, mucho más que el 8-10% observado en los primates no humanos y el 3-5% que asignan al cerebro de otros mamíferos.

En la evolución de un cerebro tan costoso en energía, intervinieron varios factores, pero no fue posible antes de que los homínidos adoptaran un tipo de dieta tan rica en calorías y nutrientes que cubriese sus necesidades.

Los fósiles revelan que la mejora en la calidad de la dieta acompañó al desarrollo evolutivo del cerebro. Todos los Australopithecus tenían características esqueléticas y dentarias adaptadas al consumo de alimentos vegetales coriáceos y de baja calidad. Sus representantes más avanzados, los australopitecos robustos (una línea familiar extinta del árbol familiar de los homínidos, contemporánea de miembros de nuestro género) habían adquirido rasgos evidentes de masticar vegetales fibrosos: rostros macizos y discoidales, mandíbulas muy potentes, cresta sagital en la parte superior del cráneo para la inserción de poderosos músculos masticadores y molares robustos con esmalte muy grueso. En cambio los primeros miembros del género Homo, que descendían de los australopitecos gráciles, tenían caras mucho más pequeñas, mandíbulas más delicadas, molares menores y carecían de cresta digital, a pesar de que su cuerpo era mucho mayor que el de sus predecesores. Este conjunto de características indica que los primeros Homo  consumían menos vegetales y más alimentos de origen animal. La extensión de la sabana  incrementó la presencia de mamíferos de pasto, como los antílopes y las gacelas; la captura de animales se convirtió en unos de los fundamentos de la alimentación.

Pero estos cambios en la dieta y en el comportamiento asociado a ella, no convirtieron a nuestros antepasados en carnívoros estrictos, sin embargo la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal a su dieta, combinada con la repartición de recursos, común en los grupos de cazadores-recolectores, aumentó la calidad y estabilidad de su alimentación.

La migración alimentaria:

Cuando los seres humanos se trasladaron a latitudes más septentrionales, tropezaron con nuevas dificultades alimentarias. Los neandertales que vivieron durante las últimas glaciaciones en Europa, fueron los primeros homínidos que habitaron ambientes de tipo ártico; hubieron de aumentar la cantidad de calorías que ingerían para sobrevivir bajo estas condiciones. Podemos obtener alguna pista sobre sus requerimientos energéticos, a partir de datos de poblaciones humanas actuales que, con modos de vida tradicional, moran en las zonas septentrionales. Los “evenki” pastores siberianos de renos estudiados por Meter Katzmarzyk, de la Universidad Queen´s de Ontario y Victoria A. Galloway, de la Universidad de Toronto, y los “inuit”  (esquimales) del ártico canadiense tienen un metabolismo basal un 15% más alto de los individuos de talla similar que viven en climas templados. Las actividades, mucho más costosas desde un punto de vista energético, asociadas a la vida en un clima boreal elevan todavía más el requerimiento calórico. Por ejemplo, un hombre de 75 Kilos de un país industrializado  solo necesita unas 2600 Kilocalorías al día, mientras que un “evenki” de 56 Kilos requiere más de 3000 Kilocalorías diarias para vivir.

Que fueran capaces  de satisfacer estas demandas energéticas nos habla de sus grandes aptitudes para obtener alimento.

Conclusiones:

Del mismo modo  que la exigencia de mejorar la calidad de la dieta influyó en la evolución humana inicial, factores análogos desempeñaron una función crucial en el incremento, más reciente, del tamaño de la población.

La cocción de los alimentos, la agricultura e incluso ciertos aspectos de la técnica moderna de la alimentación pueden considerarse tácticas innovadoras para potenciar la calidad de la dieta humana. En primer lugar la cocción aumentó  la energía disponible en las plantas silvestres. Con la llegada de la agricultura, el humano empezó a manipular especies marginales para aumentar su producción, digestibilidad y contenido nutritivo. Toda esta serie de transformaciones continúa, hoy en día, con la modificación genética de plantas cultivadas que producen “mejores” frutos, vegetales y cereales.

El resultado de todo ello ha sido eficaz: la especie humana no se ha extinguido. Sin embargo se trata, no solamente de sobrevivir, sino también de vivir con salud.

El estudio de poblaciones que mantienen todavía un estilo de vida tradicional nos enseña que el humano puede, hoy día, cubrir sus exigencias nutricionales mediante una gran variedad de estrategias alimentarias. La evolución habría privilegiado la flexibilidad en la dieta y la disponibilidad de alimentos.

Fuente bibliográfica:

William R. Leonard. La incidencia de la dieta en la hominización. Investigación y Ciencia 66 (317). La dieta humana: biología y cultura. 4º trimestre 2011. Prensa científica, S. A.

Imagen: http://cdn1.grupos.emagister.com/imagen/planeta_tierra_530849_t0.jpg

La producción mundial de alimentos debe incrementarse en un 70% para el año 2050.

– Marina Muñoz Cervera –

Me alegra mucho contaros que se han hecho estimaciones sobre la cantidad de alimentos necesarios en el mundo, para un futuro próximo. En un artículo procedente del Washington Post, sus autores, Paul Polman y Daniel Servitje, nos cuentan cuáles son las necesidades y las perspectivas de producción alimentaria, partiendo de una realista visión del planeta en la época actual. Ambos son copresidentes del grupo de trabajo para la seguridad alimentaria del B20.

El objetivo del grupo de trabajo del B20 para la seguridad alimentaria es contribuir con la agenda del G20 relacionada con la seguridad alimenticia en el 2012. Las recomendaciones del grupo de trabajo buscan promover la participación del sector privado y lograr una mejor alineación entre las partes participantes, con el fin de acelerar e implementar programas nacionales para la seguridad alimentaria y nutricional. El grupo de trabajo se basa en la filosofía “Nueva visión para la agricultura”, la cual enfatiza los vínculos entre seguridad alimentaria, sustentabilidad ambiental y oportunidades económicas, y ubica al agricultor al centro de los esfuerzos de múltiples partes para mejorar la productividad agrícola y la seguridad alimenticia. En particular, el grupo de trabajo busca convertir la ayuda en visiones empresariales en su enfoque por empoderar a los agricultores, con el objetivo de aumentar su capacidad e impulsar así un ambiente en el mercado que les permita convertirse en los principales proveedores de seguridad en alimentos sustentables (1).

El concepto de Seguridad Alimentaria ( La seguridad alimentaria y el cambio climático) recordemos que es un estado que se produce cuando ninguna persona corre peligro de padecer hambre en ningún momento.

Os transcribo el interesante artículo (2):

Desafío mundial sobre seguridad alimentaria y nutrición

Medio: The Washington Post

Autores: Paul Polman y Daniel Servitje

Fecha de publicación: 2012-06-17

Paul Polman es el Director General de Unilever, una de las compañías de productos básicos de consumo más grandes del mundo. Daniel Servitje es el Director General de Grupo Bimbo, la empresa de panificación más grande del mundo. Ellos copresiden el grupo de trabajo sobre seguridad alimentaria para el Grupo de los 20.

Imagine todos los alimentos que la humanidad ha producido a lo largo de los últimos 8,000 años. Ahora, considere que necesitamos producir esta misma cantidad una vez más – pero en el período de los próximos 40 años si es que hemos de alimentar nuestro creciente y hambriento mundo.

Siete mil millones de personas viven en La Tierra y la población aumenta 77 millones cada año. Esto es equivalente a un país del tamaño de Indonesia cada tres años. Para el 2050, 9 mil millones de personas poblarán nuestro planeta.

A pesar de este rápido crecimiento, más de 850 millones de personas se van a dormir con hambre. Sumado a ello, mil millones más carecen de suficientes nutrientes en sus dietas.

Estos datos son tanto inaceptablemente altos como una mancha en nuestra conciencia colectiva.

Existen implicaciones de salud de por vida para esta desafortunada gente, así como considerables impactos negativos en la productividad económica y significativos costos en los servicios de atención a la salud.

Para aliviar esta situación, la producción mundial de alimentos debe incrementarse en un 70% para el año 2050.

El planeta ya está estresado –particularmente en lo concerniente al agua– y la gran mayoría de los próximos 2 mil millones de habitantes nacerán en áreas donde las tensiones son mayores. Las Organización de Naciones Unidas espera que India, China y Nigeria sean los países más poblados en el 2050.

La situación no se ha facilitado. El sector agrícola consume el 70% del agua y aporta hasta un 30% de las emisiones mundiales de gases invernadero. El cambio climático puede reducir la producción agrícola más de un 20% en muchas áreas dentro de los países en desarrollo – piense en las inundaciones en Tailandia y en las sequías en el Cuerno de África. El cambio de temperaturas también contribuye a la volatilidad de los precios de los alimentos, lo cual tiene un efecto directo sobre los marginados y en la nutrición infantil.

La agricultura enfrenta una dualidad de retos: volverse más sustentable sobre una base de recursos cada vez más escasos mientras se incrementa el número de personas por alimentar. Para proporcionar nutrición y seguridad alimentaria en las próximas décadas se requerirá de un mayor y continuo esfuerzo de todos los grupos de interés, incluyendo las empresas.

Creemos que esto requiere de una nueva visión para el crecimiento sustentable y equitativo.

La buena noticia es que la seguridad alimentaria se encuentra firme en la agenda política del Grupo de los Ocho, del Grupo de los 20 y en la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas que se realiza esta semana (Río+20), y a la cual empresas han sido invitadas para contribuir.

Como copresidentes del Grupo De Trabajo sobre Seguridad Alimentaria del B20, hemos encabezado a un grupo de directores generales y otros grupos de interés para proporcionar recomendaciones viables para que el G20 consiga incrementar en un 50% la producción y productividad para el año 2030.

Hemos propuesto recomendaciones detalladas para alentar a los gobiernos a adoptar programas nacionales de nutrición y seguridad alimentaria (sustentados por asociaciones público – privadas). Lo más importante es que diversas empresas se han comprometido a invertir $15 mil millones para ayudar a impulsar la productividad agrícola en un 50% para el año 2030.

Hemos identificado cinco áreas prioritarias: incrementar la inversión en la productividad agrícola; mejorar el funcionamiento del mercado; garantizar una producción más sustentable de alimentos (incluyendo la gestión de los recursos hídricos); acelerar el acceso a la tecnología e integrar y dar prioridad a las necesidades nutricionales.

Este crecimiento productivo debe ofrecer nutrición y seguridad alimentaria para todos de manera ambientalmente sustentable, al mismo tiempo que se asegura un mejor estándar de vida e ingresos de los agricultores. Más allá de esto, los agricultores deberán duplicar el incremento anual de producción —y debemos incluir a 500 millones de pequeños agricultores, ó 2 mil millones de personas, quienes producen la mayor parte de la producción agrícola en los países en desarrollo.

Las mujeres conforman un 43% de los agricultores del mundo en desarrollo. Necesitamos programas confeccionados para ayudarlas a incrementar su productividad y potencial de ingresos. La protección de los derechos de tenencia de la tierra y el acceso a financiamiento, incluyendo herramientas de gestión de riesgos, serán habilitadores decisivos.

Entre un 30 y 40% de los productos agrícolas se pierden en el camino entre la explotación agrícola y el consumidor. Necesitamos reforzar las capacidades a lo largo de la cadena de valor para reducir el desperdicio y, al mismo tiempo, aumentar el valor nutricional y la inocuidad de los alimentos para al consumidor para optimizar la productividad.

En el mundo hay considerables áreas claramente deficientes en alimentos. Necesitamos facilitar la transportación de alimentos desde los proveedores y promover el desarrollo de proveedurías locales, lo cual ayuda al desarrollo de los mercados locales y reduce la migración a las grandes urbes. Necesitamos políticas de comercio que incrementen el intercambio de productos agrícolas sustentables. El reducir el apoyo y protección, que distorsionan el comercio, puede brindar oportunidades significativas a agricultores y ampliar el acceso a alimentos de precios más razonables para los consumidores.

Los recursos para la producción de alimentos serán cada vez más escasos. Una respuesta sustentable a los retos globales es la prueba ácida para empresas en todas partes –no solo productores sino también proveedores y menudistas, así como también organismos internacionales, gobiernos, ONGs y ciudadanos.

Todos necesitamos trabajar juntos. Organismos como el Foro Económico Mundial tienen la oportunidad de realmente probar su valor. El G20 puede ayudar a implementar acciones concretas. Un mundo hambriento no espera menos.

Fuentes:

(1) http://www.b20.org/seguridad.aspx

(2) http://www.grupobimbo.com/es/sala-de-prensa/noticias/2012/junio/desafio-mundial-sobre-seguridad-alimentaria-y-nutricion.html

Imagen:

http://static.flickr.com/3048/2511280921_86b838b59a.jpg

La seguridad alimentaria y el cambio climático.

– Marina Muñoz Cervera –

Hoy día, 23 de junio de 2012, se ha publicado un artículo en Yahoo News, que explica la necesidad de tomar medidas adaptativas para afrontar la repercusión del cambio climático en la seguridad alimentaria.

Vamos a conocer los conceptos de Seguridad Alimentaria e Inseguridad Alimentaria  para contextuarnos en la noticia:

La seguridad alimentaria es un estado que se produce cuando ninguna persona corre peligro de padecer hambre en ningún momento. El concepto de seguridad alimentaria contiene en sí mismo las claves que ayudan a comprender las causas del hambre.

La seguridad alimentaria se establece mediante cuatro variantes:

– Disponibilidad (cantidad de alimentos disponibles en una zona);

– Acceso (posibilidades que tiene una familia de obtener alimentos);

– Utilización (capacidad que tiene la persona de elegir, consumir y absorber los nutrientes que contienen los alimentos); y

– Vulnerabilidad (riesgos físicos, medioambientales, económicos, sociales y sanitarios que pueden afectar a la disponibilidad, el acceso y la utilización de los alimentos).

La inseguridad alimentaria, o la ausencia de seguridad alimentaria, es un estado que implica una situación de hambre, como resultado de problemas de disponibilidad, acceso y utilización, o bien una situación de vulnerabilidad al hambre en el futuro (1).

Afortunadamente se están tomando las medidas necesarias para minimizar el grave y serio problema que puede surgir de un situación de inseguridad alimentaria en el mundo. Os dejo el artículo, objeto de esta entrada:

El hambre y el cambio climático, una realidad que afecta más a las mujeres y los niños

Madrid, 23 jun (EFE).- Las mujeres y los niños son los grupos más afectados por el hambre a consecuencia del cambio climático, concretamente el 60 % de las personas con subnutrición son mujeres y más de un 20 % de los niños y niñas menores de 5 años tienen un peso bajo.

Que hay hambre en el mundo es una realidad que tiene mucho que ver con el cambio climático y los efectos negativos que tiene éste para la seguridad alimentaria, el acceso al agua y a la energía.

Es el tema central del libro “Cambio Climático y derecho a la alimentación”, presentado en Madrid recientemente, que pretende reflexionar sobre cómo afecta el cambio climático a la seguridad alimentaria y, por tanto, humana como consecuencia de los desastres naturales y reclamar una actuación en el marco de la Cumbre Río+20.

Gemma Durán y Ángeles Romero, profesoras de la Universidad Autónoma de Madrid y autoras del libro, hacen hincapié en que son necesarias respuestas tanto adaptativas como mitigadoras frente al cambio climático. El aumento de las temperaturas medias mundiales, los cambios graduales en las precipitaciones, el incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos y la subida del nivel del mar, son efectos del cambio climático “devastadores” para la seguridad alimentaria, apuntan las autoras del libro.

Según la publicación, más de 129 millones de niños en el mundo tienen un peso insuficiente para su edad y más del 80 % de estos menores desnutridos se concentran en tan solo 24 países, entre los que destaca la India, Burundi, Madagascar, Malawi, Etiopía, Ruanda, Guinea-Bissau, Níger, Afganistán, Guatemala, Timor Oriental y Yemen.

Además, algunos estudios estiman que la reducción de las cosechas como consecuencia del cambio climático supondrá un aumento en el futuro de los precios de los alimentos entre el 7 y el 350 %. En el año 2009 se alcanzó el récord histórico de personas que padecían malnutrición, eran unos 1.025 millones de hambrientos.

A propósito de que la situación es desoladora, en el mundo se producen más alimentos de los necesarios, por lo que el hambre es consecuencia de la falta de interés y voluntad política asociada a la escasa financiación para articular un sistema alimentario mundial justo y equitativo, indica la publicación.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) considera indispensable que el sector público dedique recursos para invertir en investigación y desarrollo sobre agricultura. A pesar de todo, algunos países plantean medidas y programas como Australia con la captura de dióxido de carbono en suelos agrícolas, o EEUU con la normativa sobre etiquetado biológico que exige que los productos biológicos cumplan criterios de conservación de la tierra, del agua y del bienestar de los animales.

La agenda que se derive de la Cumbre Río+20, según las autoras del libro, deberá incorporar a los pilares del desarrollo sostenible el desarrollo económico con inclusión social y la protección del medio ambiente y suponga un fortalecimiento institucional de las Naciones Unidas para el seguimiento y solución de problemas como el del hambre y el cambio climático.

Fuentes:

(1) Programa Nacional de Alimentos de las Naciones Unidas. Serie de Informes sobre el Hambre en el Mundo 2007. http://www.wfp.org/sites/default/files/World_Hunger_Series_2007_Hunger_and_Health_ES.pdf

(2) http://es.noticias.yahoo.com/hambre-cambio-climático-realidad-afecta-mujeres-niños-070416107.html

Imagen: http://www.unodc.org/images/peruandecuador/Fotos/Noticias/Familia_en_proceso_de_cosecha_de_cacao.jpg