El agua potable y su importancia para la salud.

agua potable

– Marina Muñoz Cervera –

Necesitamos agua potable, procedente de fuentes inocuas, para vivir.

«Una fuente inocua de agua potable puede significar la diferencia entre la vida y la muerte», nos dice la FAO.

Hoy en día, mil millones de personas aún no tienen acceso a suficiente agua fresca e inocua, para atender sus necesidades básicas y, 2,6 millones no disponen de suficiente agua para un saneamiento adecuado.

El agua de beber contaminada es responsable de muchas enfermedades. Se cifran en 4000 los niños que diariamente mueren como consecuencia de la ingesta de aguas deficientes y de precarias condiciones sanitarias.

Malaria, cólera, fiebres tifoideas, disentería, infecciones por lombrices, hepatitis, tracoma, etc. son algunas de las patologías producidas por el consumo de agua infectada con microorganismos.

El cáncer se cuenta entre las enfermedades derivadas de la ingesta del agua contaminada por productos químicos, como pesticidas, entre otros.

Nuestra necesidad de agua.

El cerebro humano está constituido en un 70% por agua, los pulmones en un 90%, la sangre en un 83%, el corazón en un 79%, los riñones en más de un 80%, la piel en un 70%, el hígado en un 68%, el hueso en un 20%,el tejido adiposo en un 10%.Como término medio, el cuerpo humano está formado por un 60% de agua.

– Funciones del agua corporal:

Necesitamos beber agua diariamente para reponer los fluidos que perdemos a través del sudor, respiración, orina, entre otras funciones del cuerpo.

El agua es imprescindible para:

– Transportar el oxígeno y los nutrientes a las células.
– Proteger los órganos vitales.
– Regular la temperatura corporal.
– Mantenimiento de tejidos y articulaciones.
– Para la eliminación de desechos.

La falta de agua conduce a deshidratación y la misma es causa de muerte.

¿Porqué falta agua en el mundo?

Un 40% de la población mundial está afectada por escasez de agua, esta carestía repercute en el desarrollo y en el progreso. Así, la mitad de las personas pobres viven en las zonas más secas del mundo.

Según datos de la FAO, en el año 2025, aproximadamente 2/3 de la población mundial podrá enfrentarse a problemas de escasez de agua.

La limitación de este recurso vital está determinada por múltiples factores, entre ellos:

– El uso de agua para los cultivos agrícolas en una población que va en aumento.
– El cambio climático.
– La contaminación ambiental.
– Mal uso y manejo de los recursos hídricos.

Las consecuencias de la falta de agua.

Sin los adecuados recursos hídricos no podemos cocinar nuestros alimentos, hidratarnos convenientemente, ni llevar acabo una higiene adecuada de nuestro cuerpo y entorno ambiental, pero además:

– Se limita el desarrollo económico y agrícola de las comunidades.
– Se limita la posibilidad del funcionamiento de las industrias y la provisión de energía suficiente.

La agricultura es la actividad que más cantidad de agua consume en el mundo, disponiendo de más del 70% del agua fresca procedente de lagos, ríos y fuentes subterráneas del mundo.

Se necesitan casi 5000 litros de agua al día para producir los alimentos para una sola persona.

La producción de 1 kg de trigo, implica un gasto de cerca de 1000 litros de agua.

La ganadería y el cultivo de alimentos para animales, también necesita mucha agua, así como los criaderos de peces.

Proteger el agua para mantenerla limpia e inocua.

Las fuentes de agua deben protegerse de amenazas biológicas y químicas:

– Desechos humanos y animales.
– Sistemas de saneamiento ambiental mal construidos.
– Filtraciones de cañerías de desagüe.
– Contaminación industrial.
– Vertederos de basura.
– Pesticidas y fertilizantes químicos.

Ante la duda de que un agua esté contaminada, tenemos que desinfectarla antes de consumirla, para ello los dos métodos más utilizados son la cloración y el hervido.

La medida más importante para contar con agua inocua es la prevención. En muchas de las acciones preventivas nosotros somos esenciales en el buen uso.

Para prevenir la contaminación de lagunas, vertientes, lagos y ríos.

– Evitando que las personas y animales orinen y defequen directamente en la fuente agua o en sus alrededores.
– Eliminando la basura y desechos lejos de las fuentes de agua.
– Tratando y eliminando correctamente las aguas residuales y los productos tóxicos.
– Arreglando y reemplazando las cañerías y estanques rotos para evitar filtraciones.
– Construyendo rampas o escalones alrededor de las fuentes de agua, para evitar que las personas caminen dentro de las fuentes de agua, cuando vayan a recolectar.

Para prevenir la contaminación de pozos, manantiales y norias.

– Manteniendo las fuentes de agua cubiertas todo el tiempo.
– Utilizando recipientes limpios para extraer el agua.
– Evitando introducir los pies o las manos en la fuente de agua la recolectarla.
– Construyendo barreras para mantener a los animales alejados.
– Preparando un canal de drenaje para que el agua derramada fluya sin producir charcos.
– Manteniendo letrinas, vertederos y basura y otras fuentes de contaminación alejadas, los más posible de las fuentes de agua.

Para prevenir la contaminación de agua en los hogares.

– Utilizar, únicamente recipientes limpios para almacenar el agua.
– Lavar los anteriores recipientes con frecuencia.
– Cubrir los recipientes de agua para protegerla de insectos, animales y otros contaminantes.
– No poner los recipientes en contacto con el suelo y mantenerlos alejados de animales.
– Vaciar el agua sin tocar los bordes del recipiente.
– Si se extrae de un pozo, utilizar un balde o cubo de brazo largo para tal fin.
– Secar toda el agua derramada que salpique para evitar su estancamiento y la proliferación de larvas de mosquitos en la misma.
– No emplear para guardar el agua contenedores que hayan sido usados para pesticidas y fertilizantes químicos, aunque hayan sido lavados.

¿Cómo clorar el agua?

Si disponemos de agua fresca, pero no tenemos la seguridad de que sea inocua, podemos clorarla para matar todos los microorganismos y virus que pueda contener. El método de cloración que indica la FAO, es el siguiente:

– Añadir a 1 litro de agua, 1 o 2 gotas de cloro doméstico.
– Mezclar con la ayuda de una cuchara limpia o mover el recipiente bien, para se integre el cloro.
– Dejar reposar la mezcla durante 30 minutos.
– Oler el agua. Debe tener un olor suave a cloro.
– Si no huele nada a cloro, agregamos, nuevamente, 1 o 2 gotas y dejamos reposar 15 minutos.
– Si el olor a cloro es muy fuerte, vaciaremos repetidamente el agua entre dos recipientes limpios hasta que se mitigue.

En esta entrada hemos introducido la parte 2 de la lección 11 (tema 4) del curso de la FAO Alimentarnos bien para estar sanos, que estamos incluyendo dentro de la categoría Lecciones de alimentación sana de este blog.

Entradas relacionadas:

Papel del agua en la seguridad alimentaria.
Usar agua y materias primas seguras en la alimentación.
¿Porqué el agua es esencial en la nutrición?
El agua salubre y su importancia.

Fuente:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “Alimentarse bien para estar sanos”. Depósito de documentos de la FAO. Roma, 2013. ISBN 978-92-5-107610-1.

Imagen:
http://www.diariopyme.cl/prontus_diariopyme/site/artic/20120911/imag/foto_0000000120120911211108.jpg

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