¿Conservamos los alimentos inocuos en nuestro hogar?

alimentos inocuos

– Marina Muñoz Cervera –

Si mantenemos nuestros alimentos inocuos, protegemos su calidad nutricional.

Una vez comprados los alimentos con la mayor garantía de inocuidad posible, solo nos queda contemplar algunas medidas que nos permitan almacenarlos y cocinarlos de la forma más conveniente para que nuestra alimentación sea saludable.

La FAO nos da algunas ideas para que pongamos en práctica en nuestros hogares.

En el almacenamiento de los alimentos.

Si guardamos nuestros alimentos de la forma correcta, evitamos la pérdida de nutrientes y reducimos sus posibilidades de descomposición.

Debemos contemplar los siguiente:

– Todos los alimentos deben guardarse en recipientes limpios, lejos del suelo y protegidos de la humedad.
– Debemos retirar de su almacenaje y eliminar todos aquellos productos que estén enmohecidos, decolorados, descompuestos y con presencia de insectos.
– Los recipientes de almacenamiento de los alimentos deben ser utilizados únicamente para ese fin.
– Los envases desechables no deben ser reutilizados.
– Los alimentos crudos, especialmente carnes y pescados, deben guardarse separados de los alimentos cocidos.
– La carne, pescado y leche deben guardarse solo por unos días (excepto que los congelemos) y conservarse en un lugar muy frío o en el refrigerador, en contenedores cerrados, a ser posible.
– Los huevos deben guardarse, con su cáscara intacta, en refrigeración y dentro de un envase cerrado, si fuese posible.
– Las frutas y verduras deben almacenarse en refrigeración y por períodos cortos de tiempo, ya que estos alimentos comienzan a perder nutrientes desde el momento en que son cosechados.
– Las raíces y tubérculos pueden conservarse durante largos períodos de tiempo, si se almacenan en un lugar oscuro, frío, seco y alejados de insectos y roedores.
– Las legumbres, granos y derivados como harinas, deben conservarse en recipientes limpios, bien cerrados y secos.
– No debemos mantener los alimentos ya cocinados, más de 2 horas a temperatura ambiente. Debemos guardarlos en refrigeración, dentro de envases limpios y bien cerrados.
– Los alimentos cocinados deben consumirse calientes.
– Las sobras de los alimentos cocinados deben guardarse en refrigeración durante un máximo de 1 o 2 días.
– Los alimentos, como carnes cocinadas cortadas en rodajas o procesadas, deben guardarse en refrigeración y no deben mantenerse al aire libre por un tiempo superior a 2 horas.

En el cocinado de los alimentos.

Es importante tener en cuenta que nosotros, durante el cocinado, podemos contaminar los alimentos. Muchas de los toxiinfecciones alimentarias suceden por falta de las debidas condiciones de higiene durante la preparación de la comida.

En locales públicos, las personas que manipulan los alimentos, están o deben estar formadas para observar las debidas condiciones de higiene. Pero en nuestras casas, somos nosotros los responsables de su inocuidad.

Debemos tener en cuenta lo siguiente:

– Utilizar agua limpia para cocinar los alimentos.
– Mantener limpia la cocina, desinfectando periódicamente las superficies con detergentes.
– Lavarnos bien las manos con agua y jabón antes de preparar nuestros alimentos.
– No beber, fumar, ni comer cuando estemos preparando y cocinando los alimentos. De igual forma, debemos evitar estornudar o toser sobre los alimentos, así como rascarnos o tocarnos el cabello.
– Mantener limpias las superficies sobre las que vamos a manipular los alimentos y también, los utensilios que utilicemos para manejarlos o depositarlos.
– Lavar las ollas, recipientes, platos y cubiertos, inmediatamente después de utilizarlos y guardarlos en un lugar limpio y seco, protegidos de las moscas y el polvo.
– Cubrir los alimentos para mantenerlos libres de moscas, polvo, etc.
– Lavar con agua caliente y detergente o desinfectante, todas las superficies y utensilios que hayamos puesto en contacto con alimentos crudos de origen animal, como carnes, pescados, etc.
– Prevenir que los alimentos crudos de origen animal se pongan en contacto con otro tipo de alimentos, como verduras, frutas, etc., ya que pueden pasar bacterias de unos alimentos a otros.
– Cocinar bien los alimentos de origen animal para matar las bacterias.
– Lavar las frutas y verduras con agua limpia.
– Mantener la basura en un recipiente cerrado y vaciarlo con frecuencia. Después de tocar la basura, debemos lavarnos las manos con agua y jabón.
– Eliminar, sin probar, los alimentos que tengan mal olor o tengan algún signo de descomposición.

Algunos consejos para preservar más nutrientes.

Si ponemos en práctica todo lo que hemos visto, minimizamos muchísimo las posibles contaminaciones de la comida. No son recomendaciones imposibles, son sencillas y nos garantizan la salud y la calidad nutricional de nuestros alimentos.

Para proteger más nuestros nutrientes, debemos poner en práctica lo siguiente:

– Evitar el sobrecalentamiento de los alimentos, cocinándolos y calentándolos de la forma adecuada.
– Cocinar y comer las verduras el mismo día que las compramos o cosechamos, eligiendo las de temporada para que estén en su mejor estado de maduración.
– Preparar y cortar las verduras y hortalizas justo antes de cocinarlas, evitando prepararlas con antelación, para que estén expuestas al aire o al remojo el mínimo tiempo posible.
– Cocinar las verduras con la menor cantidad de agua posible.
– Utilizar el agua de cocción de los alimentos (verduras, carnes, pescados, etc.), para preparar salsas o sopas. Si la tiramos, perdemos una importante cantidad de minerales que pasan al agua de cocción.
– Servir y comer los alimentos de origen vegetal, que aporten vitamina A, como zanahorias, calabaza, tomates, etc. con algún alimento que contenga grasa, para mejorar la absorción de los precursores vegetales de la vitamina A. Por ejemplo, podemos servir las zanahorias o calabaza con unas gotas de aceite crudo.
– Preparar y comer los alimentos de origen vegetal ricos en hierro, acompañados de otros alimentos ricos en vitamina C, para aumentar la absorción del hierro. Por ejemplo, ensalada de espinacas aliñada con limón.

En esta entrada hemos completado la parte 2 de la lección 8 (tema 3) del curso de la FAO Alimentarnos bien para estar sanos, que estamos incluyendo dentro de la categoría Lecciones de alimentación sana de este blog.

Una comida saludable debe contener muchos nutrientes y ninguna o la mínima cantidad de bacterias dañinas posible, para que nos nutra y redunde en beneficio de nuestra salud.

Fuente:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “Alimentarse bien para estar sanos”. Depósito de documentos de la FAO. Roma, 2013. ISBN 978-92-5-107610-1.

Imagen:
http://cdn01.ib.infobae.com/adjuntos/162/imagenes/012/680/0012680071.jpg

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