La Pica, un trastorno de la conducta alimentaria.

pica

– Marina Muñoz Cervera –

La Pica es la ingestión de sustancias no nutritivas y no alimentarias, de forma reiterada.

La palabra «pica», procedente del latín, está referida a la «urraca» también conocida como «picaza», un pájaro de la familia de los córvidos que acostumbra a comer cosas incomestibles.

Este trastorno de la conducta alimentaria se conoce desde la antigüedad y se considera patológico a partir de los 18 a 24 meses de edad, ya que los bebés con intención de explorar el mundo tienen la misma actitud.

Posiblemente existe desde siempre y hay referencias al mismo en el tiempo de los egipcios, griegos y romanos. Ya Hipócrates, Galeno, Aristóteles, entre otras ilustres médico de la antigüedad, avisaban de los peligros que supone el consumo de sustancias no comestibles.

Seguramente todo hemos visto o escuchado que algunas personas comen tierra, cal de las paredes, etc.

En este tipo de trastornos, que pueden parecer simples manías, la dificultad estriba en reconocerlos como tales, es decir, pueden ser el síntoma de una enfermedad orgánica o bien psicológica o bien comenzar como una manía, dieta de moda (comer algodón para adelgazar, por ejemplo) y si existe en la persona un sustrato emocional problemático, terminar transformándose en un trastorno propiamente dicho.

Comer hielo es un hábito de algunas personas, y realmente no tiene trascendencia si sucede de forma esporádica, aunque puede producir lesiones en los dientes y muelas, sin embargo, como veremos más adelante, si esta actitud es reiterada y compulsiva puede esconder carencias tanto afectivas como de nutrientes.

¿Qué criterios necesita el diagnóstico de Pica?

Para tratarse se pica, debe reunir los siguientes criterios según el DSM V (actual clasificación de enfermedades psiquiátricas):

– Ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias durante un periodo mínimo de 1 mes.
– Ingestión de sustancias no nutritivas y no alimentarias inapropiada para el nivel del desarrollo del individuo.
– El comportamiento alimentario no forma parte de una práctica culturalmente aceptada o socialmente normativa.
– Si el comportamiento alimentario se produce en el contexto de otro trastorno mental (por ejemplo discapacidad intelectual, trastorno del espectro del autismo, esquizofrenia) o afección médica (incluido el embarazo), es suficientemente grave para justificar la atención clínica adicional.

Se considera que la enfermedad de Pica ha remitido, cuando los anteriores criterios no se han cumplido durante un periodo continuado.

La diferencia entre el DSM IV y el actual DSM V es que han incluido la aclaración de que las sustancias han de ser «no nutritivas», pero además «no alimentarias».

Existía cierta controversia respecto a la inclusión dentro de la Pica de las sustancias comestibles, pero parece haberse aclarado con el cambio del DSM V.

Variedades de Pica:

Las sustancias ingeridas son muy variadas: papel, ropa, tierra, cerillas, artículos de higiene, material de escritura, tabaco, plásticos, maderas, hielo, pintura, pelo, heces, hilos, cuerdas, betún de zapatos, etc.

Dependiendo del tipo de compulsión que muestra la persona que padece Pica, se han descrito algunas modalidades y entre las más comunes:

– Geofagia: Comer tierra.
– Pagofagia: Comer hielo.
– Onicofagia: Comer uñas.
– Coprofagia: Comer heces.
– Litofagia: Comer piedras.
– Bibliofagia: Comer libros o revistas.
– Tricofagia: Comer pelo.

¿Cuáles son las causas de esta enfermedad?

¿Porqué de pronto una persona normal manifiesta la extraña tendencia a comer sustancias no comestibles?

Existen varias hipótesis sobre el origen de este trastorno, algunas se remontan a la antigüedad, ya que en distintas culturas se han practicado algunas modalidades de Pica (comer tierra, cenizas, etc.) como costumbre mística, incluso en algunas partes del mundo el consumo de tierra se asocia con buena salud.

Algunas de las hipótesis barajadas, son:

– Lesiones cerebrales, como las que afectan al núcleo ventro-lateral y a la amígdala del cerebro.

– Síndromes que afectan al hipotálamo como causa orgánica.

– Alteraciones nutricionales: Esta teoría se basa en que una o varias carencias nutricionales pueden manifestarse mediante la ingesta compulsiva de sustancias no comestibles en un intento de restituir en el organismo aquello que le falta, aunque estas sustancias no restituyan la carencia de una forma adecuada e incluso empeoren el problema. Por eso el déficit nutricional es tanto una causa como una consecuencia de esta enfermedad.

En embarazadas con anemia ferropénica (carencia de hierro) suele darse la conducta compulsiva de ingestión de hielo y, en muchas ocasiones, en el momento en que se restituye la cantidad de este mineral necesaria para su organismo, la Pica desaparece. La asociación entre el consumo reiterado de hielo y la falta de hierro es muy común.

Otro mineral asociado con frecuencia a la conducta de Pica ha sido el Cinc.

– Causas psicológico-psiquiátricas: A nivel psicológico, la explicación más aceptada es que la Pica es una conducta aprendida, ya sea por imitación a otras personas o incluso animales domésticos o por un ambiente en el que padres o cuidadores refuerzan la actitud a través de las consecuencias de la misma, también por un mecanismo de autoestimulación.

Desde este punto de vista se ha interpretado como una conducta adictiva, reforzante en sí misma y, en consecuencia, productora de placer o dependencia.

– Otras hipótesis como los factores económicos, sociales y familiares (pobreza, abandono, etc.) pueden contribuir al mantenimiento de la enfermedad.

Consecuencias de La Pica.

Las consecuencias de esta enfermedad dependerán del tipo de sustancias que se ingieren porque pueden ir desde obstrucciones intestinales, intoxicaciones, etc. pero en casi todos los casos, se da malnutrición.

Pueden producirse:

– Lesiones bucodentales: gingivitis, úlceras, roturas dentarias, etc.
– Problemas digestivos que necesitan cirugías para su resolución (bezoar, obstrucciones, invaginaciones, perforaciones, etc.) y otros más comunes como estreñimiento, malabsorción intestinal, vómitos, etc.
– Alteraciones metabólicas y bioquímicas: Deficiencia de hierro, cinc, aumento o disminución de potasio, exceso de cobre, albúmina baja, exceso de calcio y un largo etcétera.
– Intoxicaciones agudas o crónicas por cobre, plomo, mercurio, fósforo, potasio, etc.
– Parasitosis como toxoplasmosis, ascaridiasis, estrongiloidiasis, entre otras muchas como teniasis, etc.
– Desórdenes psicológico-psiquiátricos como agresividad, rabietas, aislamiento, hiperactividad, psicosis, depresión, demencia, etc.

¿Cómo podemos prevenir?

Este trastorno, que suele estar asociado con alteraciones emocionales, puede tener como causa subyacente una malnutrición, de hecho, la mayoría de las formas de Pica (la ingestión de hielo, yeso, almidón, tierra, etc.) se asocian con deficiencias de hierro, bien por escaso consumo de alimentos ricos en este mineral o por alguna causa de malabsorción.

Pero no siempre es tan simple, de hecho las causas de esta enfermedad suelen ser multifactoriales.

La mejor forma de prevenir es cuidando que no nos falten nutrientes esenciales y si, a pesar de ello, nos descubrimos comiendo de forma reiterada alguna sustancia que no es considerada alimento, debemos acudir al médico.

Entradas relacionadas:

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La rumiación, un trastorno de la conducta alimentaria.

Fuentes:
– Alberto Miján de la Torre. “Nutrición y Metabolismo en Trastornos de la Conducta Alimentaria”. Editorial Glosa.Barcelona, 2004.
-“Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM V”. American Psychiatric Association. USA, 2014.
– The Cambridge University Press. “Clasificación multiaxial de los trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes”. Editorial Médica Panamericana. Madrid, 2007.
– Yolanda Alonso Fernández. “Psicología clínica y psicoterapias: Cómo orientarse en la jungla clínica”. UNE. Almería, 2013.
– Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico.”Pica”. Ediciones Universidad de Salamanca.
– Mark H. Beers, M.D., Robert Berkow, M.D. “El Manual Merck”. Décima edición española. Elsevier, S.A. Madrid, 2003.

Imagen:

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