La calidad de las frutas.

calidad

– Marina Muñoz Cervera –

La calidad de las frutas es importante para la conservación de nuestra salud.

La fruta es un alimento delicado porque lo comemos crudo, tenemos que estar atentos a su calidad y a las recomendaciones para su consumo inocuo, respecto de su lavado y/o desinfección.

Vamos a ver algunos ejemplos del Codex Alimentarius respecto del estado de las frutas para saber cuáles son los criterios de aceptación o rechazo que deben guiarnos a la hora de comprar este alimento.

¿Qué aceptamos o rechazamos?

De forma general, toda fruta que tenga magulladuras, erosiones en la piel, manchas, etc. no es apta para el consumo.

Si compramos envases con varias frutas empacadas y una de ellas tiene una magulladura, no debemos quitar la parte magullada y comernos e resto, ya sabemos que los microorganismos, sobre todo hongos y bacterias son capaces de producir toxinas que pueden afectar a la parte aparentemente sana alterando su buen estado.

Si nos fijamos en el sabor, nos daremos cuenta que cuando comemos el trozo que parece estar bien, no sabe igual que el de una fruta íntegra y en buen estado. Lo recomendado es eliminar toda la pieza de fruta.

La piel protege a la fruta de la invasión de gérmenes y si, no está íntegra o ha cambiado de color, sabemos que han podido entrar en la pulpa de forma que nosotros no podemos percibir a simple vista.

También es importante que nos fijemos en la presentación de la fruta, si está desordenada, amontonada y difícilmente accesible, hay más posibilidades de encontrar piezas magulladas, además tardamos más rato en seleccionar lo que necesitamos, de ahí la necesidad de que busquemos establecimientos organizados, limpios y que reúnan las condiciones higiénicas necesarias para la venta de alimentos.

Aceptamos:

Frutas de cualquier especie:

– Limpias.
– Sanas.
– Sin signos de deterioro.
– Con la piel intacta.
– Sin magulladuras.
– Pedúnculos intactos.

Rechazamos:

Frutas de cualquier especie:

– Con signos de deterioro.
– Con manchas o zonas secas y quebradizas.
– Sucios o cubiertos con materias extrañas visibles.
– Con pedúnculos rotos.
– Son signos de congelación.

– Aguacates con signos de deterioro, con manchas o zonas resecas fácilmente quebradizas, sucios o cubiertos aunque sea solo una zona de materias extrañas visibles.

– Plátanos deteriorados aunque sea parcialmente, magullados, blandos, con malformaciones o curvaturas anormales, con manchas y zonas resecas.

En el Codex Alimentarius está contemplada una clasificación por categorías, siendo la I la que es más estricta en cuanto a los criterios de calidad y la III, la menos estricta y en la que podemos encontrar piezas de frutas con algunas alteraciones que se aceptan porque no afectan a la salubridad del producto. No obstante, siempre que podamos es recomendable que nos inclinemos hacia los productos de mejor calidad para evitar el desperdicio posterior que supone la eliminación de piezas porque no aguantan el mismo tiempo de conservación que las que están en perfecto estado. A veces, las frutas de categoría I son muy caras y se nos escapan de nuestras posibilidades, en estos casos, debemos valorar la necesidad real que tenemos y ajustarnos a la misma, seguramente nos daremos cuenta que comprando menos, nos satisfacemos más y mejor, que comprando mucho y de peor calidad. Si compramos ajustándonos a la capacidad frigorífica de la que disponemos, nos ahorramos las compras del “por si acaso” que normalmente terminan en la basura.

Otra forma de abaratar la compra de frutas de mejor calidad es comprando aquellas que son típicas de temporada, suelen estar a mejor precio y son más nutritivas que las cultivadas fuera de tiempo. Y, en cualquier caso, podemos establecer un criterio de prioridades, porque el consumo de fruta es muy importante en nuestra nutrición, gracias a las vitaminas, minerales, pigmentos, etc. que nos aportan, nuestro metabolismo se regula; se trataría de comprar menos de otros productos menos nutritivos y llevarnos fruta de calidad.

Debemos tener cuidado al transportar la fruta hasta nuestros hogares y evitar amontonarla porque las piezas que están debajo pueden magullarse y perder su integridad, transformándose en un manjar para hongos y bacterias ambientales. Si las piezas magulladas por nosotros, las lavamos bien y consumimos inmediatamente damos menos tiempo a los microorganismos para invadir las pulpas.

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Fuentes:

– Andrés F. López Camelo. “Manual Para la Preparación y Venta de Frutas y Hortalizas. Del campo al mercado”. BOLETÍN DE SERVICIOS AGRÍCOLAS DE LA FAO 151. Roma, 2003.

– Guía de la alimentación saludable. Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Madrid, 2004.

– Codex Alimentarius. Fruats y Hortalizas Frescas, 1ªedición. OMS-FAO. Roma, 2007.

Imagen:

http://www.montesalud.com/blog/wp-content/uploads/cesto-de-frutas-660×3501.jpg

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