Usar agua y materias primas seguras en la alimentación.

materias primas seguras

– Marina Muñoz Cervera –

Las materias primas seguras son fundamentales para que nuestra comida sea inocua.

Esta es la quinta y última llave de inocuidad de los alimentos de la OMS.

¿Qué significa «seguridad»? Quiere decir que los alimentos y el agua estén libres de microorganismos y sustancias químicas tóxicas en niveles que podrían causar dolencias o enfermedades.

Las materias primas, entre ellas, el agua y el hielo, pueden estar contaminadas con microorganismos patógenos y sustancias químicas peligrosas y también se pueden formar sustancias tóxicas en los alimentos mohosos y dañados.

¿Qué es el agua segura?

El agua es necesaria para lavar las frutas y verduras, añadir a las preparaciones culinarias, preparar bebidas, hacer hielo, lavar los utensilios de cocina, lavar los platos, cubiertos, lavarnos las manos, etc.

Normalmente contamos con agua potable para los anteriores menesteres y no suele ser un problema. El riesgo está durante las excursiones y en aquellos lugares más alejados de la civilización en los que los abastecimientos de agua no están asegurados.

No es segura el agua de los canales y los ríos, por muy limpia que nos parezca porque puede contener microorganismos micro y ultramicroscópicos capaces de transmitirnos enfermedades como fiebres tifoideas, disentería, diarreas diversas, etc.

El agua de lluvia recogida en depósitos «limpios» es segura siempre y cuando protejamos los contenedores de insectos, pájaros, tierra, etc.

¿Cómo desinfectar el agua?

Los siguientes métodos son factibles y seguros para eliminar los microorganismos patógenos, pero no sirven si la contaminación es química.

1.- Hervido: Hervir el agua durante 10 o mejor 20 minutos nos libra de patógenos.
2.- Cloración: Añadir entre 3 y 5 gotas de cloro a un litro de agua.
3.- Filtración: Se pueden eliminar patógenos mediante filtración, pero para ello son necesarios filtros especiales con un tamaño de poro minúsculo (invisible para el ojo humano) para que retenga los microorganismos.

Existe una filtración más casera y serviría para evitar la entrada de mosquitos y otros insectos en los recipientes que contengan agua, para ello solo hace falta una malla de red tupida.

Si nos vamos de excursión, es mejor eludir los riesgos posibles y llevarnos agua embotellada.

En los países en vías de desarrollo el agua aún es un vehículo muy común de transmisión de enfermedades, en estos casos, tenemos que extremar las precauciones y es conveniente llevar cloro en gotas o en pastillas.

La contaminación química es más difícil de detectar, a veces ese agua huele y sabe raro, pero otras no. Por eso es conveniente que nos informemos muy si en el lugar a donde vamos existen industrias que eliminen residuos en los ríos en los que pensamos bañarnos o montar un campamento y preparar la comida.

¿Cómo seleccionamos alimentos seguros?

– Los alimentos deben ser sanos y estar frescos.

– Eliminar los productos estropeados o podridos, aunque solo sea un poco.

– Lavar y desinfectar frutas y verduras si se van a consumir crudas. Lavar las que se vayan a cocinar o comer peladas.

– No utilizar alimentos caducados, aunque aparentemente se vean bien.

– Tirar las latas hinchadas, aplastadas u oxidadas, una lata hinchada indica crecimiento bacteriano en su interior con producción de gas.

– La leche debe estar pasteurizada o esterilizada, se corre un grave riesgo con el consumo de leche de vaca recién ordeñada.

– Si adquirimos alimentos listos para consumir, asegurarnos de que se encuentran dentro de las temperaturas de seguridad en el lugar en el que los venden.

– Los productos congelados deben tener los envases íntegros y sin escarcha por dentro, debiendo figurar en lugar visible su contenido y fecha de caducidad.

– Los envasados al vacío deben estar íntegros.

En algunas zonas de América Latina la venta ambulante de comida está permitida todavía y los alimentos no están dentro de las temperaturas de seguridad. También se vende leche «fresca» recién ordeñada, sin pasteurizar y las consecuencias de todo ello las sufren las personas, que sin saber, piensan que lo más natural es lo más sano.

«Estar atentos» es otra clave necesaria para que nuestra comida sea inocua y no basta con que sea nutritiva, no solo ingerimos los nutrientes, también podemos comer o beber, sin darnos cuenta, microorganismos que nos lleven a enfermar o bien nos dañen nuestra flora intestinal beneficiosa y, un desequilibro en la misma, nos puede llevar a un sinfín de enfermedades a corto o largo plazo.

No se trata de obesionarse, simplemente consiste en prestar atención a lo que comemos y bebemos, su calidad higiénica y nutricional, conservación, cocinado, etc. para estar seguros de que de un acto tan vital como es el de alimentarnos, no surja la enfermedad.

Entradas relacionadas:
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La limpieza es básica en la inocuidad de los alimentos
Separar alimentos crudos de cocinados.
Asegurar la cocción de los alimentos.
Mantener los alimentos a temperaturas seguras.

Fuente:

– Organización Mundial de la Salud. OMS. “Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos”. Departamento de Inocuidad de los Alimentos, Zoonosis y Enfermedades de Transmisión Alimentaria. 2007.

Imagen:

http://media.alimentacion.enfasis.com/adjuntos/146/imagenes/000/060/0000060571.jpg

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