El membrillo, tradición y valor nutricional.

fruta y dulce

– Marina Muñoz Cervera –

El membrillo es una fruta que se utiliza para hacer un dulce típico, el dulce de membrillo.

Esta fruta procede de un árbol conocido, de forma común, como membrillero; la botánica lo clasifica dentro de la familia «Rosaceae» a la que pertenecen frutas tan conocidas como la manzana, pera, melocotón, fresas, ciruelas, frambuesas, etc. Su especie y género es «Cydonia oblanga».

La carne del fruto del membrillero común es áspera y dura, aún siendo maduro, por eso no se consume el fruto natural, hay que cocerlo u hornearlo para que sea un alimento agradable. De ahí la existencia del conocido como «Dulce de membrillo».

Este dulce se prepara con la fruta macerada y cocida, se le añade mucha azúcar, además de otros ingredientes como canela, etc. y se tritura para obtener la consistencia de una pasta densa que, cuando está fría, puede cortarse con un cuchillo.

Este dulce es el más conocido porque también existen productos comerciales, a pesar de que en algunas zonas sigue persistiendo su fabricación artesanal.

¿Cómo se preparaba en la antigüedad?

Historia y tradición del membrillo.

El membrillero es originario del norte de Persia, de Armenia, al sur del Cáucaso y de Asia Menor. Se cultiva desde tiempos remotos y desde su origen hasta nuestros días ha recorrido mucho mundo.

Desde Armenia se extendió por Grecia, Italia y otros países mediterráneos, llegando hasta Europa Central durante el Medievo.

Los griegos preparaban ya dulce de membrillo, pero ellos utilizan miel en lugar de azúcar.

Según cuentan, en Grecia, el membrillero estaba consagrado a la diosa Afrodita, y era comido por las novias griegas antes del entrar en la cámara nupcial para que su beso fuera perfumado.

El azúcar refinado en la preparación de este dulce ha empobrecido, de forma importante, su valor nutricional.

Usos en la medicina antigua:

Desde tiempos de Hipócrates, este fruto es utilizado como astringente y antidiarreico.

Pedanio Dioscórides, El Anarzabeo, en su Materia Médica, Libro I, capítulo 41, nos deja la receta de un aceite de membrillos, llamado en la antigüedad «melino» y con múltiples propiedades medicinales.

Debían existir varias formas de preparar este aceite, por eso, el Anarzabeo nos dice: «Otros, por diez días enteros, envuelven  los frutos en paños para que no se exhale su buen olor. Después dejándolos en remojo dentro del aceite dos días con sus noches, los cuáles pasados exprimen el óleo y le guardan». Este aceite se bebía y era muy útil para las descamaciones de la piel, llagas, úlceras y alergias.

Utilizaban también otra forma de preparar el membrillo para problemas hepáticos y de riñón: «Los membrillos, limpios de su simiente se meten dentro de una gran cuantidad de miel, que todos queden cubiertos. La cual miel pasado un año, se torna muy delicada..».

Como vemos, aunque la descripción está traducida al  castellano antiguo se entiende bien que, para aquél tiempo, este fruto era una herramienta terapéutica importante.

Hoy en día sería difícil hacer todo lo anterior, pero seguramente existirán otras formas de extraer del membrillo sus principios activos.

Valor nutricional.

Desde el punto de vista nutricional, no es lo mismo la fruta de membrillo que el dulce preparado con la misma.

El azúcar abarata mucho su elaboración industrial, sin embargo lo carga de calorías con el único propósito de endulzar aportando sacarosa.

La miel también endulza y proporciona nutrientes importantes.

La fruta en sí misma destaca por elevado contenido en fibra, tiene azúcares, en poca cantidad, del tipo glucosa, sacarosa y fructosa.

Contiene pequeñas cantidades de vitaminas hidrosolubles y también precursores de la vitamina A.

Y, en cuanto a los minerales, calcio, magnesio, fósforo y potasio son las más abundantes.

El membrillo contiene pectinas, al igual que las manzanas, este compuesto junto a otros principios activos le confieren sus propiedades astringentes.

Actualmente se utiliza la fruta, sin procesar, para adelgazar, como astringente en caso de diarreas y en estados de agotamiento físico y mental, entre otros usos.

El azúcar entorpece estos usos porque no es sana para la flora intestinal beneficiosa de nuestro intestino, es más, alimenta la flora dañina.

Se trataría de endulzar esta fruta de otra manera, podríamos combinar miel y canela para mejorar su sabor y que el coste no fuera excesivo. También se podría preparar utilizando endulzantes naturales como la estevia, sirope de arce, uvas pasas, etc.

Fuentes:

– Pío Font Quer. “Membrillero”. El Dioscórides Renovado. 4ª Edición. Págs. 335-336. Ediciones Península. Barcelona 2002.

– Valliser, Els fruits de la tierra. “Historia del membrillo”.

http://www.valliser.com/es/historia-membrillo.html

– Guía metabólica. “El membrillo”.

http://www.guiametabolica.org/recurso/el-membrillo

Imagen:

http://static2.todanoticia.com/tn2/uploads/news_image/2010/11/10/membrillo.jpg

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