¿Qué nos impulsa a elegir el plato más calórico en los restaurantes?

decoracion de mesa

– Marina Muñoz Cervera –

Cuando estamos delante la carta para seleccionar nuestro almuerzo o cena en un restaurante, tenemos que tomar la importante decisión de escoger la comida que nos va a alimentar. Parece ser que esta elección puede estar sesgada por algunos factores diferentes a nuestra voluntad.

El Profesor Gavan Fitzsimons (1) de la Universidad Duke, EEUU, ha llevado a cabo un estudio en el que demuestra que no siempre nuestra primera intención volitiva al comer, es lo que prevalece.

La noticia publicada en El Mundo.es (2), entre otros medios, nos cuenta que el mencionado académico ha llegado a la conclusión de que existen condicionantes que, como factores externos, influyen en nuestra decisión y nos impiden ser totalmente libres.

¿Cuáles son?

El primero de ellos, ha sido llamado por el experto “cumplimiento indirecto del objetivo”. Basta  con que en el menú exista una opción saludable, para pedir otro plato más calórico. En la investigación que fue  realizada sobre un total de 183 estudiantes,  tenían que escoger un plato en dos tipos de menús (2):

– Menú poco saludable: hamburguesa con queso y beicon, sándwich de pollo frito y sándwich de pescado.

– Menú más saludable: incluía también hamburguesa con queso y beicon, además de sándwich de pollo y sándwich vegetal.

El 37% de los estudiantes se decantó por la hamburguesa de queso y beicon del menú saludable y solo el 17% escogió la misma opción en el no saludable (2).

“La conclusión es clara para los investigadores y es que ese 37% sintió que su objetivo de comer sano se cumplía sólo por el hecho de que su hamburguesa apareciera en un menú en el que había opciones más saludables (sándwich vegetal y de pollo)” (2).

El segundo es la “identificación personal con la forma física del camarero”. En otra investigación se realizó un estudio de seguimiento a los 381 estudiantes que participaron en este experimento y se observó que aquellos que hacían dieta se identificaban con la camarera con sobrepeso y los que no con la camarera delgada. Y en una muestra más concreta sobre mujeres que hacían dieta, se comprobó que el 59% decidió elegir la opción que le recomendó la camarera con sobrepeso. El 36% siguió las que le hacía otra profesional más delgada (2).

Vemos, por tanto, que estos factores de distorsión puede afectarnos a la hora de escoger y tendremos que tener en cuenta que aunque solo haya un plato sano en el menú y eso nos tranquilice porque buscamos nuestra salud, no todos los son y  nuestra opción puede estar mediada por el factor “existe en el menú algún plato saludable”. Y, por otra parte, es mejor tener las cosas claras y no dejarnos convencer por la elección de otra persona que posiblemente nos recomiende, con su mejor voluntad, un plato que a nosotros no nos parece lo suficientemente sano. Es normal que nos sintamos identificados con la tipología de las personas de nuestro entorno, sin embargo, el hecho de estar seguros de cuáles son nuestros objetivos, en cuanto a salud se refiere, impide que nos inclinemos hacia un lado u otro, sin auténtica convicción personal.

Fuentes:

(1) Gavan Fitzsimons R. David Thomas Professor. Duke. The Fucua School of Business.
http://www.fuqua.duke.edu/faculty_research/faculty_directory/fitzsimons/

(2) Belén Escudero. EFE. El Mundo.es. “¿Por qué pedimos la comida que más engorda? Madrid. 23 de agosto de 2013.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/08/23/nutricion/1377257511.html

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