¿Son el arte y la ciencia complementarios?

surrealismo

– Marina Muñoz Cervera –

Tendemos a pensar que la ciencia y el arte son antagónicos, de hecho parece difícil imaginar a grandes genios de la matemática o de la física con el tiempo suficiente para pintar un cuadro o escribir una poesía.

La mente estricta y “cuadriculada” del científico no parece diseñada para la libertad de la sublime pasión artística y, en ocasiones, así se manifiesta, pero en otras, el arte puede ser la liberación del pensamiento científico, el bálsamo que ayuda a seguir investigando, la belleza que nutre los sentidos de aquél que siente la ciencia en sus venas.

Bajo mi punto de vista, el arte se convierte en complementario  a la ciencia cuando se encuentra el nexo entre ambas disciplinas; el hemisferio izquierdo del cerebro se asocia con los estímulos y el derecho con la acción. Si el estímulo es hermoso, creativo y libre, la acción pondera estas cualidades en pro de la ciencia. La faceta artística libera de la tensión científica y a la vez genera una saludable energía que aumenta la necesidad de continuar con la investigación en cualquier ámbito.

Todo arte o ciencia pueden ejercerse con la misma complementariedad, siempre en cuando nos sintamos libres en ambos terrenos. Pueden resultar tremendamente divertidos ambos campos cuando se alternan según la necesidad anímica y la multidisciplina en la que derivan es sumamente enriquecedora para la persona.

Buscando bibliografía sobre el tema, he encontrado una frase que matiza de alguna manera lo que estoy intentando expresar, pertenece al Blog Virginia Huneeus y dice así:

“Súbete a caballo sobre ti misma y sin miedo galopa hasta el horizonte, que veo que tienes a la poesía agarrada por una de sus colas” (1).

Virginia Huneeus es una artista en búsqueda permanente de lenguajes para comunicarse a través del arte, incentivando también a los demás a encontrar su propia manera. Aún cuando las primeras búsquedas empiezan muy joven, es en la Facultad de Arte, U. de Chile, donde de manera más clara comienza una profundización en el lenguaje del arte. Desde entonces su búsqueda está en permanente progresión, con un fuerte acento en la intuición, en el riesgo, más que en los apriorismos. De esta manera en 1968 se hizo acreedora, de la Beca Fulbright para realizar un postgrado en el Centro de Artes Visuales del Instituto Tecnológico de Massachussets (2).

Esta destacada artista visual chilena no solo ha explotado su faceta creadora, sino que además se ha desempeñado como educadora de arte en diversos colegios e instituciones, tanto en el país como en el extranjero. De esta manera, realizó clases en la Universidad de Chile, hasta 1973, cuando fue exiliada a Florencia, Italia. País donde estuvo hasta 1979, realizando estudios de Psicología del Arte y exponiendo en museos.
Desde su vuelta a Chile en 1979, trabaja en el taller de Artes Visuales dirigido por el artista y teórico Francisco Brugnoli, lugar de trabajo y reflexión, a pesar del oscurecimiento de las manifestaciones de desarrollo artístico. Según Brugnoli, “la escritora, más la artista del dibujo y el grabado, más la ensambladora de lo inverosímil (2).

La imagen que ilustra esta entrada procede del blog que lleva el nombre de la artista, y nos dicen en un interesante artículo titulado: “Arte y ciencia: un espacio indefinible”, que “el arte aparece como un medio capaz de proveernos de expresiones de lo invisible, lo intuido, lo que existe pero es difícil entender desde el mero análisis racional” (1).

Pienso que la creatividad artística permite respirar con tranquilidad al científico, es como el agua fresca después de un día caluroso, como la brisa que renueva las ideas, como la serenidad indefinida tras un día intenso.

El arte puede llevar al descubrimiento de uno mismo en las facetas más profundas del inconsciente. Y la ciencia brinda la posibilidad de descubrir el mundo exterior más allá de lo meramente visible. La proyección en ambos lados opuestos produce un intensa y bonita satisfacción que llena la vida de comprensión, entendimiento y de amor. Es el nexo entre los antagónicos que diluye la contraposición cuando se integra en los sentidos y, es entonces cuando podemos hallar ciencia en el arte y arte en la ciencia.

Hace unos días leí un artículo en la Revista Muy Interesante, que hablaba sobre este tema, se titula: Rock y ciencia, dos caras de la creatividad humana, escrito por Ezequiel de Bianco. Nos cuenta que “históricamente los grandes intelectuales ha sido músicos, arquitectos, intelectuales, pintores y filósofos al mismo tiempo. Pero a medida que comenzó a desarrollarse la ciencia moderna y surgieron nuevas ramas del arte, la relación empezó a ponerse un tanto ríspida e incluso controvertida” (3). “Estas ideas van de la mano con algunas afirmaciones de la psicología popular que desde fines del siglo XIX, que en el hemisferio izquierdo del cerebro se desarrollan funciones relacionadas con las matemáticas, la planificación, el lenguaje, etc.; mientras que en el derecho los sentimientos, la creatividad y diversas actividades relacionadas con las artes. Por lo que suele extrapolarse que artistas y científicos son personalidades totalmente opuestas” (3).
“Esta extrapolación no sólo es errónea, sino que también lo es la concepción de los dos hemisferios tan diferentes” (3).

“La ciencia y el arte son inevitablemente dos caras de la expresión de nuestra creatividad como seres humanos”(3).

El artículo pone ejemplos de artistas de la música que han desarrollado también actividades científicas, como:

Brian May del grupo musical Queen, que obtuvo la licenciatura antes de la creación de la banda y en el primer tiempo de ésta comenzó con investigaciones en Astrofísica, disciplina en que más tarde se doctoró (3).

Dexter Holland, cantante y guitarrista de The Offspring, su verdadero nombre es Bryan Keith, lo bautizaron Dexter (un sobrenombre en inglés habitual para los muy estudiosos) por su afición a la ciencia. Este artista estudió Biología, sin embargo, la coincidencia de su Doctorado en Biología Molecular en 1994 y la publicación del exitoso álbum “Smash” hicieron que el cantante optara por su profesión musical; no obstante, cuando tiene tiempo, sigue leyendo sobre Biología Molecular y tal vez algún día obtenga su doctorado (3).

Art Garfunkel, integrante del conocido dúo Simon and Garfunkel estudió Matemática mientras cosechaba los mayores éxitos de su carrera. Obtuvo su título en esa disciplina en el año 1967 en Columbia y posteriormente cursó estudios para el Doctorado en Educación de Matemática (3).

Gregg Graffin, vocalista de Bad Religion, es también antropólogo, geólogo y profesor de Ciencias en la Universidad de California (3).

Quizás, arte y ciencia, sean las dos caras de una misma moneda y en nuestra biología existe la capacidad para integrarlas, sólo tenemos que ponernos manos a la obra.

Fuentes:

(1) Virginia Huneeus. “Arte y ciencia: un espacio indefinible”.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/
(2) Virginia Huneeus. “Virginia Huneeus. Artista integral”
http://virginiayloscucos.wordpress.com/
(3) Ezequiel del Bianco. “Dos caras de la creatividad humana Rock & Ciencia”. Revista Muy Interesante número 329, Marzo 2013.

Imagen:

Origen: Virginia Huneeus Blog.
http://virginiayloscucos.wordpress.com/arte-y-ciencia-un-espacio-indefinible/

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