Algunos beneficios de la naturaleza sobre nuestro psiquismo.

– Marina Muñoz Cervera –

Seguro que todos hemos podido comprobar el resultado balsámico que tiene el contacto con paisajes como cascadas, playas, campos con árboles, parques, montañas, etc., incluso si los ponemos como fondo de pantalla en la ordenador.

El efecto benéfico de la contemplación de escenarios naturales, aunque sean virtuales, ha sido demostrado, mediante la observación de la actividad cerebral con resonancia magnética funcional, por un equipo de investigadores alemanes y británicos que han publicado un artículo, del que lamentablemente no dispongo en su totalidad, pero que en su introducción explica de forma clara y concisa, cuáles son los efectos de la naturaleza sobre nuestra psique(1).

El poder de la naturaleza

Un paseo por el campo levanta el ánimo y mejora la capacidad de concentración. Los estímulos que ofrece la naturaleza benefician la salud, incluso si se trata de paisajes virtuales.

El interior de un escáner cerebral no parece el lugar más propicio para meditar. El tubo del tomógrafo resulta demasiado estrecho, incluso claustrofóbico. La atmósfera del cubículo se respira fría y austera. Si algún científico pretende averiguar qué características neuronales conlleva el estado de paz interior, antes de nada deberá ayudar al voluntario a caer en una relajación profunda.

¿Cómo hacerlo?

En la lista de los recursos adecuados para tal fin, la naturaleza ocupa desde siempre unos de los primeros puestos. Un equipo de investigadores británicos y alemanes quiso comprobar si realmente es así. Para ello mostró a los probandos que yacían en un escáner cerebral dos escenas fílmicas diferentes. En una aparecía una playa de ensueño; en la otra se veía una autopista muy transitada. Acompañaron ambas secuencias con unas grabaciones a todo volumen, las cuales reproducían a partes iguales el sonido de olas rompiendo en la orilla y el ruido de un tráfico denso de vehículos.

Las imágenes por resonancia magnética funcional revelaron diferencias en la actividad cerebral de los probandos según las escenas vistas en el escáner. Los 12 participantes que habían observado la filmación del paisaje natural (la playa) manifestaron un aumento notable de la actividad de la corteza cerebral auditiva (centro auditivo del cerebro), la corteza prefrontal medial y la cingulada posterior (estas dos últimas estructuras se activan, entre otras situaciones, cuando la persona dirige con la mente la mirada a su interior y se concentra en sí misma). Es decir, a pesar de las condiciones adversas del inhóspito tubo, la película que proyectaba escenarios naturales ayudaba a los probandos a conseguir una introspección. «Entornos como los de las edificaciones de hormigón o las autopistas difícilmente pueden provocar ese estado», comenta el neurocientífico Simon Eickhoff, del Centro de Investigación de Jülich. La actividad neuronal sincronizada en las regiones cerebrales que propicia el cambio de perspectiva mental se hallaba fuera de servicio; también el barullo de sonidos que acompañaba a las imágenes aparecía simplemente como un ruido sin efecto alguno (1).

Fuente:

(1) Wilhelm, Klaus. Revista mente y cerebro nº 54. Naturaleza y Psique. Prensa Científica S.A.

http://www.investigacionyciencia.es/solo_articulo.asp?indice=0

Imagen: Copyright (c) 123RF Stock Photos

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