El Yodo: Su importancia para la salud y fuentes alimentarias.

– Marina Muñoz Cervera –

El yodo es un micronutriente esencial.

Puede encontrarse en cantidades mínimas en casi todos los alimentos procedentes de áreas cercanas al mar, con niveles más elevados en los productos de origen marino (1).

El cuerpo humano adulto contiene de 20 a 50 mg de este oligoelemento y, su mayor parte, se encuentra en la glándula tiroides.

¿Por qué es importante para la salud?

El yodo funciona como un componente esencial de la hormona de la glándula tiroides, glándula endocrina situada en la parte inferior del cuello. Las hormonas de la tiroides, de las cuales la más relevante es la tiroxina (T4), son importantes para la regulación del metabolismo. En los niños apoyan el crecimiento y desarrollo normal, también a nivel mental. El yodo se absorbe del intestino como yoduro, y el exceso se excreta en la orina. La glándula tiroides de una persona adulta, que consume un nivel adecuado de yodo, capta aproximadamente 60 µg de este micromineral por día para producir cantidades normales de hormona tiroidea. Si hay insuficiencia de yodo, la tiroides trabaja mucho más para captar más yodo, la glándula se agranda (una condición que se llama bocio o coto) y su contenido de yodo se podría reducir en forma notoria. La hormona estimulante de la tiroides (HET) de la glándula pituitaria, influye la secreción de tiroxina y la captación de yodo. En una carencia grave de yodo, los niveles de HET se encuentran altos y los niveles de tiroxina son bajos (2).

El yoduro está presente en el suelo y en el agua de mar y es oxidado, por la luz solar, a yodo, que se evapora el aire perdiéndose, en gran parte por la estratosfera, aunque una parte es devuelto al suelo. Estos procesos explican la continua depleción de yodo en el suelo, su ausencia de captura por las plantas; su deficiencia continuada en los seres humanos.

La insuficiencia de yodo aparece cuando la ingesta yoduro es inferior a 20 microgramos al día.

Fuentes alimentarias de yodo:

La cantidad de yodo presente en la mayor parte de alimentos despende del área geográfica de procedencia de los mismos.

En las áreas deficitarias la cantidad de yodo en el agua potable es inferior a 2 microgramos por litro, sin embargo, en las zonas próximas al mar contiene de 4 a 10 microgramos por litro (3) .

En la década de 1920, el bocio era endémico de la región media y noroeste de Estados Unidos, hasta que se puso en práctica uno de los primeros programas alimentarios estadounidense que tuvo éxito: el enriquecimiento de la sal de mesa con yodo, que comenzó en 1924. (1) Hoy día, en muchos países donde el bocio las autoridades agregan yodo a la sal, estrategia que ha controlado exitosamente los trastornos por carencia de yodo. El yodo por lo general se agrega a la sal en forma de yoduro de potasio, pero otra forma, el yodato de potasio, es más estable y mejor para climas calientes y húmedos. La sal yodada es una importante fuente de yodo alimentario (2).

Por tanto, al hablar de las fuentes alimentarias de este oligoelemento, podemos asegurar que lo contienen en suficiente cantidad los pescados de mar, los mariscos y en las zonas marítimas, algunas verduras como el brócoli y las espinacas y algunos cereales como el centeno.

Carencia de Yodo:

La falta de yodo en la dieta provoca varios problemas de salud, uno de los cuales es el bocio, o agrandamiento de la glándula tiroides. El bocio predomina en muchos países. Hay otras causas que contribuyen al bocio, pero la carencia de yodo es en general la más común. La carencia de yodo durante el embarazo puede llevar al cretinismo, retardo mental y otros problemas que pueden ser permanentes en el niño. Se conoce ahora que el bocio endémico y el cretinismo no son los únicos problemas debidos a la carencia de yodo. La disminución en la capacidad mental asociada con la carencia de yodo es de particular preocupación. Los trastornos por su carencia, aunque anteriormente predominaban en Europa, América del Norte y Australia, ahora se observan sobre todo en los países en desarrollo. La mayor prevalencia tiende a ser en áreas montañosas como los Andes y los Himalayas y las altiplanicies lejos del mar. Por ejemplo, una investigación llevada a cabo por el autor en las montañas de Ukinga en Tanzania, reveló que el 75 por ciento de la población presentaba crecimiento de la tiroides (2).

Recomendaciones diarias:

Estas son las cantidades diarias de yodo recomendadas (1)(5):

Bebés:
– 0 – 6 meses: 110 microgramos por día (mcg/día)
– 7 – 12 meses: 130 mcg/día

Niños:

– 1 – 3 años: 90 mcg/día
– 4 – 8 años: 90 mcg/día
– 9 – 13 años: 120 mcg/día

Adolescentes y adultos:

– Hombres de 14 en adelante: 150 mcg/día
– Mujeres de 14 en adelante: 150 mcg/día

Para que nos hagamos una idea, la ingesta aproximada de 200 microgramos de yodo, tendríamos que comer, 104 gramos de lenguado o 166 gramos de bacalao o 340 gramos de ostras o 400 gramos de atún.

Un 1/4 de cucharada pequeña de sal de mesa yodada proporciona 95 microgramos de yodo (4).

Toxicidad:

La toxicidad crónica por yodo aparece cuando la ingestión es 20 veces superior a las necesidades diarias recomendadas (3).

Es importante no sobre consumir el yodo, puesto que tiene un rango relativamente estrecho de ingestión que apoya el funcionamiento correcto del tiroides (100 a 300 microgramos al día, más o menos). Una persona que consume cantidades grandes de sal yodada o algas marinas podría sobre consumir yodo. El yodo excesivo tiene un efecto complejo y destructivo en el tiroides y podría resultar en hipotiroidismo o bien hipertiroidismo, en individuos susceptibles, así como en un mayor riesgo de cáncer del tiroides (5).

El Yodo se utiliza para desinfectar heridas, también en forma de pastillas para purificar el agua y en forma de Lugol en Solución, para lavar verduras.  Cualquiera de las formas de utilización de este mineral, supone un aporte del mismo y tenemos que tenerlo en cuenta porque se absorbe a través de la piel (7) y en el caso del lavado de verduras con Lugol, por muy bien que se aclaren, pueden quedar restos que luego ingerimos sin darnos cuenta.

Fuentes:

(1) Minerales y Oligoelementos. Biesalski-Grimm. Nutrición Texto y Atlas. Editorial Médica Panamericana, S.A. Madrid 2009.
(2) http://www.fao.org/DOCREP/006/W0073S/w0073s0e.htm#bm14
(3) Alteraciones de la Nutrición. Mark H. Beers, M.D., Robert Berkow, M.D. El Manual Merck de Diagnóstico y Tratamiento. Décima Edición Española. Elsevier España, S.A. Madrid 2003.
(4) http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002421.htm
(5) http://www.textoscientificos.com/quimica/yodo/yodo-alimentacion
(6) http://www.umm.edu/altmed/articles/iodine-000308.htm
(7) http://www.provinas.net/files/boletin_tecnico_004.pdf

Imágenes:
http://www.pescaderiascorunesas.es/media/img/200711021639i.jpg
http://www.sportlife.es/rcs/glosarios/1/1/18/thumb/arenque-240_thumb_a.jpg
http://www.entrepucheros.com/wp-content/uploads/2010/04/Pescado-2.jpg
http://fotos.infoisinfo.es/Mar_Gourmet_Marisco_A_Domicilio/3138179_86353
http://www.telefonica.net/web2/mbaloira/Imagenes/Bonito.jpg

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