¿Qué son los Ácidos Grasos Omega 3? ¿Son realmente necesarios para la salud?

alimentos ricos en omega 3

– Marina Muñoz Cervera –

Parece ser que hoy,  día 13 de junio de 2012, en el “mercado bursátil” de la alimentación, los Ácidos Grasos Omega 3 se tambalean, como consecuencia de un estudio  realizado en la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de McMaster (Hamilton, Canadá) sobre un grupo de  personas con diabetes tipo 2 o prediabetes y con un riesgo alto de padecer un episodio cardiovascular; su resultado ha sido que los Omega 3 no aportan ninguna protección adicional  a los pacientes diabéticos con un riesgo cardiovascular muy elevado. Esta noticia aparece publicada en El Mundo.es con el título:  Los suplementos de Omega 3 en entredicho. En el mismo periódico y escrito por José María Ordovás, se publica un artículo que lleva por título: Desentrañando el valor de los Omega 3 (1).

Pero, antes de continuar con las noticias, voy a responder a las preguntas del título de esta entrada: ¿Qué son los Ácidos Omega 3? y ¿Son realmente necesarios para el mantenimientos de nuestra salud?

De forma muy sintética, los ácidos grasos omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados, de larga cadena, que el cuerpo humano no puede sintetizar, es decir, no puede fabricar o producir, por sí solo. Los más importantes son el ácido linoleico y el ácido alfa-linolénico. El organismo puede sintetizar  ácidos grasos más largos a partir de los dos precursores antes mencionados, a través de la extensión y desaturación de la cadena, por ejemplo el ácido araquidónico, ácido eicosapentaenoico y ácido docosaexahenoico; así el aporte de estos homólogos, puede reemplazar, en parte, a los ácidos linoleicos y alfa-linolénico(3).

Los ácidos grasos esenciales son imprescindibles para muchos procesos fisiológicos, entre ellos mantener la integridad de la piel y la estructura de las membranas celulares y sintetizar prostangladinas y leucotrienos (4) (moléculas de carácter lipídico que pertenecen al grupo de eicosanoides, sus precursores proceden del metabolismo de los ácidos grasos de los alimentos, por extensión de la cadena e inserción de dobles enlaces y cumplen funciones reguladoras a nivel celular (3). Los ácidos docosaexahenoico  y eicosapentaenoico son importantes componentes del encéfalo y la retina. Los recién nacidos alimentados con fórmulas de leche descremada pobres en ácido linolénico, pueden tener retraso de crecimiento, trombocitopenia, alopecia y una dermatitis descamativa que se parece a la ictiosis congénita, con aumento de pérdida de agua por la piel; este síndrome se revierte mediante el suplemento de ácido linolénico(4).

Su consumo normalmente está garantizado si la alimentación es equilibrada e incluye aceites vegetales, pescado azul, verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, algas), frutos secos (almendras, nueces) y granos como la linaza o el mijo.

Si la alimentación está desequilibrada y no se puede asegurar el consumo de ninguno de los alimentos anteriores, sería recomendable buscar una forma segura de aporte.

En el caso de la noticia, que comentaba al principio de esta entrada, se trata de una exhaustiva investigación sobre un grupo muy concreto de población, afecto de una seria patología y su ingesta no les produjo beneficio, pero tampoco perjuicio. 

Os dejo el contenido de la misma:

“Las conclusiones, publicadas en el ‘The New England Journal of Medicine’, se basan en el seguimiento a más de 12.500 personas a lo largo de una media de seis años. Todas ellas rondaban los 60 años y tenían ciertas características en común: sufrían de prediabetes o diabetes tipo 2 y buena parte de ellos habían pasado por infartos de miocardio en los tres meses anteriores al estudio o tenían insuficiencia cardiaca, mientras que el resto padecían riesgo alto sufrir estos problemas (1).

A estos pacientes se les dividió de forma aleatoria entre los que tomaban una dosis de un gramo de ácidos grasos omega-3 (cantidad estándar a la hora de hacer un estudio sobre los efectos de estos suplementos) y los que tomaban un placebo controlado (que también contenía estos lípidos, pero en mucha menor cantidad) (1).

“No observamos ni beneficios ni daños en los participantes que fueron estudiados”, explica el coautor del estudio, Jackie Bosch. “Una de las principales ventajas de los ácidos grasos omega-3 se relaciona con la prevención de los accidentes cardiovasculares, pero en este grupo de pacientes en concreto no se ha observado ninguna protección adicional”, apunta (1).

Bosch explica: “Los primeros resultados que investigamos fueron los relacionados con las muertes y no hubo diferencias importantes. Por ejemplo, en el primer análisis que realizamos de 2003 a 2005 vimos que la principal causa de muerte fueron los problemas cardiovasculares, con una diferencia de 574 fallecidos entre quienes tomaban omega-3, frente a 581 de los que se suministraba el placebo”, reflexiona” (1)

“Este estudio se centra en un grupo de personas muy concreto. Simplemente si nos centramos sólo en que son diabéticos ya estamos hablando de pacientes de alto riesgo y puede que la dosis estándar de un gramo no sea suficiente para ellos”, indica como hipótesis el doctor Plaza (1).

Para este cardiólogo, los resultados siguen sin ser un problema para que estos pacientes y el resto consuman estos suplementos: “Cuando se acude a la fuente natural, en este caso el pescado azul o las nueces, es mucho mejor que cualquier suplemento. Además, estos alimentos forman por sí parte de una dieta sana para cualquier persona. Pero la realidad es que para que muchas personas consuman las cantidades necesarias de omega-3 hay que comer mucho pescado al día, de ahí los suplementos” (1).

Pero, además, “al final del análisis hay un dato que indica que hay una rebaja de los triglicéridos, esto es también un dato importante, ya que el estudio indica que los ácidos grasos omega-3 no presentan perjuicios, al revés”, finaliza.”(1)

Como os comentaba al principio , con fecha también de hoy y  en el mismo periódico se ha publicado otra noticia, titulada: Desentrañando el valor de los  Omega 3,  escrita por José Mª Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid).

Y dice lo siguiente:

“Desde que Bang and Dyerberg sugirieron en los años 70 que los omega-3 podrían ser cardioprotectores, basados en sus estudios observacionales en esquimales y daneses, han corrido ríos de tinta en relación con este tema. Los resultados han sido muy variados dependiendo del diseño de los estudios, la población incluida, y la manera de suministrar los omega-3 (en el caso de los estudios de intervención) (2).

El estudio que hoy publica la revista ‘NEJM’, con sus resultados negativos, es, por lo tanto, una investigación más que de momento añade leña al fuego dela confusión. Por ejemplo, en la misma semana ha aparecido otro trabajo, este con diseño de meta análisis, es decir, un análisis conjunto de múltiples estudios, que viene a demostrar que el consumo de omega-3 disminuye el riesgo de fallo cardiaco en un 15% (2).

Basado en estos últimos resultados, uno de los líderes de opinión en el tema de los omega-3 y riesgo cardiovascular, Dariush Mozaffarian, ha declarado públicamente que “el pescado y los omega-3 deberían ser la primera línea de defensa contra la muerte provocada por las enfermedades del corazón”, lo que evidentemente contrasta con la falta de protección sobre muerte cardiovascular encontrada por los investigadores del estudio “ORIGIN”, llevado a cabo en sujetos con problemas de prediabetes o diabetes y utilizando suplementos de omega-3 (aproximadamente 1 gramo por día) (2).

En cuanto a cuál es la mejor forma de consumir estos ácidos grasos omega-3, bien a través de suplementos o mediante la ingesta de pescado, ha sido un tema de debate durante muchos años y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Basados en el éxito del reduccionismo que tuvo lugar cuando los problemas nutricionales eran principalmente de deficiencias, en cuyo caso la administración de un compuesto aislado como una vitamina podía paliar el problema, se ha seguido con el mismo proceso de simplificación y se ha extrapolado para las enfermedades más complejas con las que nos enfrentamos hoy en día (2).

Hasta ahora, y por regla general, el uso de componentes aislados, bien sea una vitamina u otra sustancia, como un mineral o como en este caso un aceite, han fallado en alcanzar o demostrar sus objetivos. Lo que ha dado origen a un movimiento de investigadores que opina que la matriz es importante, es decir, que el alimento ‘per se’ es importante para conseguir los propósitos y que el pescado puede ser más beneficioso en conjunto que simplemente los suplementos. Si esto es o no cierto necesita demostración y ésta no será fácil ni barata. Obviamente, lo ideal sería el permanecer saludable utilizando un patrón de dieta adecuado, como es en nuestro caso el mediterráneo (2).

Por otro lado, no se trata sólo de una cuestión de qué se come sino de cuándo se empieza a tomar esta dieta y de cómo pueden variar sus efectos en función de la edad y de las características personales. Es muy probable que el efecto no positivo detectado en el estudio de ‘NEJM’ sea diferente en otras poblaciones, y de hecho este parece ser el caso como se aprecia en los resultados de estudios individuales y de meta análisis. En mi opinión, la prevención debe empezarse de forma temprana, cuando ya se tiene la enfermedad no hablamos de prevención sino de terapia, y el armamento para ambas aproximaciones puede ser diferente (2).

Creo que los omega-3 han tenido un papel importante en el desarrollo cognitivo del homo sapiens y que, evidentemente, dada su naturaleza esencial debemos consumirlos y tienen que ser parte de nuestra dieta, preferiblemente como pescado (aunque también se pueden conseguir, aunque con menos rendimiento, de plantas). Si los suplementos son o no necesarios y beneficiosos va a depender de la dieta base y de las características genéticas de cada individuo y tal como se plantean los estudios que hemos visto, éstos no nos va a resolver este dilema.”(2)

De todo ello, se deduce que si nuestra alimentación es sana y equilibrada, las probabilidades de enfermar se reducen, pero cuando ya se ha enfermado, las posibilidades de intervención son menores.

Fuentes:

(1) http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/12/nutricion/1339526719.html
(2) http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/13/nutricion/1339586061.html
(3) Los nutrientes. Biesalski – Grimm. Nutrición Texto y Atlas. Editorial Médica Panamericana S.A. Madrid 2009.
(4) Malnutrición. Mark H. Beers, M.D. y Robert Berkow, M. D. El Manual Merck. Edición del Centenario. Elsevier-España S.A. Madrid 2003.

Imagen:

2 Respuestas a “¿Qué son los Ácidos Grasos Omega 3? ¿Son realmente necesarios para la salud?

  1. Que bueno es tener una guía de alimentación. gracias.

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    • Solo el conocimiento a través de la información puede darnos las claves para saber cómo podemos alimentarnos para estar sanos y mucho mas seguros en este mundo. Por eso emprendí el proyecto de este Blog y me alegra que te haya gustado.
      Gracias a tí por tu presencia en este espacio

      Abrazos
      Marina

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