Las harinas fortificadas ¿sabes para qué sirven?

harinas fortificadas

– Marina Muñoz Cervera –

Las harinas fortificadas son harinas comunes de trigo y de maíz, enriquecidas con micronutrientes básicos.

La estrategia de «fortificación» se establece para mejorar la alimentación de grandes segmentos de población, sin que sufran variaciones en sus hábitos alimenticios.

Según la OMS y la FAO, los términos «fortificación» y «enriquecimiento» se utilizan casi siempre de forma intercambiable.

Las harinas de trigo y maíz constituyen el sustrato de una importante cantidad de alimentos que se venden y consumimos a diario, como fideos, pasta variada, pan, bollería, etc. Estas harinas suponen un aporte necesario de almidones energéticos, entre otros nutrientes.

Si una población está en riesgo de carencias vitamínicas severas, debido a unos hábitos alimentarios deficientes, se establece la necesidad de incluir nutrientes «invisibles» en su alimentación.

Tenemos que saber que el aporte nutricional de un pan elaborado con harina enriquecida no es el mismo que el elaborado con otra no enriquecida. La cantidad de vitaminas y minerales que adicionan durante el proceso de fortificación industrial, aumenta notablemente la calidad nutricional del producto en cuestión.

Se eligen vitaminas y minerales que aguantan los procesos de panificación, como horneado, etc., así como otros industriales.

Cada país, según las necesidades nutricionales de su población, elige el tipo de fortificación de sus harinas, basándose en las recomendaciones de los organismos internacionales.

Las harinas suelen fortificarse con vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina y niacina), vitamina A, calcio y aminoácidos.

Recomendaciones de la OMS para el enriquecimiento de las harinas de trigo y maíz.

En el año 2009, la OMS estableció una serie de recomendaciones respecto al tipo y cantidad de vitaminas y minerales que podrían adicionarse a las harinas de trigo y maíz. Son las siguientes:

– Hierro:

Las investigaciones realizadas demostraron que los compuestos de hierro, como NAFeEDTA, sulfato ferroso, fumarato ferroso y hierro electrolítico, mejoraban el estado nutricional en diferentes poblaciones.

– Ácido fólico:

Estudios realizados en USA, Canadá y Chile, registraron descensos en la tasa de nacimiento con anomalías congénitas, tras la aplicación de normas que exigen fortificar la harina de trigo y de maíz con esta vitamina.

– Vitamina B12:

Un estudio piloto llevado a cabo en Israel, sobre la viabilidad de las vitaminas del complejo B a las harinas, demostró que la vitamina B12 adicionada a la harina se mantenía estable durante el horneado, no afectaba a la calidad del pan y mejoraba las concentraciones de esta vitamina en plasma, en un plazo de 6 meses, sin producir efectos adversos.

– Vitamina A:

Aunque la vitamina A suele utilizarse para fortificar grasas y aceites, en la actualidad 11 países están estudiando la forma de fortificar las harinas de trigo y maíz con la misma.

Esta vitamina se mantiene estable en las harinas, sin producir cambios que afecten a su sabor, color u olor. Sin embargo, la elevada humedad y la alta temperatura que se alcanza al elaborar los productos con harina de trigo o de maíz, pueden alterar el contenido en vitamina A.

– Zinc:

El zinc se utiliza para fortificar otros alimentos y se ha observado que la ingesta y la absorción de este mineral aumenta tras el consumo de alimentos fortificados

¿Cómo sabemos si una harina está fortificada?

La única forma de la que disponemos, para saber si una harina está fortificada o no, y con qué nutrientes está enriquecida, es a través de su envase comercial.

En la etiqueta de información nutricional del envase de las harinas deben figurar los micronutrientes utilizados para mejorar su calidad nutricional.

Sin embargo, si compramos pan fresco, solo podemos saberlo preguntando en la panadería, porque normalmente no lleva etiqueta.

Deberíamos saber si estamos consumiendo harinas fortificadas o no, ya que suponen un aporte adicional de vitaminas y minerales, que se nos escapan a la vista y si repercuten en nuestro metabolismo.

¿Es necesario consumir harinas fortificadas?

Si tenemos la posibilidad de elegir entre fortificadas o no, nuestra decisión debería depender del tipo de alimentación que llevemos a cabo, diariamente. Si nuestros hábitos alimentarios son saludables, consumimos los suficientes productos frescos, incluyendo frutas y verduras, granos integrales, etc., no tendríamos porqué consumir harinas fortificadas. Sin embargo, si nuestra alimentación es deficitaria en los micronutrientes utilizados en el enrriquecimiento de las harinas, sería recomendable su consumo.

Si comemos sano, no estaremos mejor nutridos por comprar todas las harinas y productos derivados, que incluimos en nuestro consumo diario, fortificados. La nutrición de una persona depende del conjunto total de alimentos que se consumen a diario y en el tiempo. Y tan problemáticos son los excesos, como los defectos. En general se absorben mejor los micronutrientes procedentes de los productos frescos.

Fuentes:

– Organización Mundial de la Salud. OMS. “Enriquecimiento de harinas de trigo y de maíz”. Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales.

– Michael C. Latham. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. FAO. “Nutrición humana en el mundo en desarrollo: Procesamiento y fortificación de los alimentos”. Roma, 2002.

– Organización Mundial de la Salud. OMS. “Recomendaciones sobre la fortificación de las
harinas de trigo y de maíz. Informe de reunión: Declaración de consenso provisional”. 2009. WHO/NMH/NHD/MNM/09.1

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Un cuerpo limpio nos ayuda a mantener la salud.

cuerpo limpio

– Marina Muñoz Cervera –

La correcta limpieza de nuestro cuerpo nos ayuda a prevenir enfermedades.

De nuestra higiene depende la prevención de múltiples patologías. Muchas intoxicaciones alimentarias se originan en un lavado inadecuado de las manos. Pero no solo son importantes las manos, ya el resto del cuerpo alberga microorganismos que se desarrollarán más o menos, dependiendo del tipo de higiene que pongamos en práctica, así como de la frecuencia de la misma.

La FAO nos da unas pautas para llevar a cabo una adecuada limpieza corporal. Son interesantes, porque nos ayudarán a permanecer saludables.

Lejos de etiquetas como «limpio» o «sucio», vamos a saber cómo podemos mantener nuestro cuerpo sano y libre de microorganismos dañinos, que están en el ambiente.

¿Porqué es importante la higiene del cuerpo?

La respuesta parece obvia, porque limpiarse evita que la suciedad se acumule y los malos olores.

Sin embargo, no disponemos de un microscopio para observar cuántos gérmenes hay en cualquier ambiente.

Los microorganismos, invisibles a nuestros ojos, están en el suelo, en el aire que respiramos, en las superficies, en nuestra piel, cabello y en el tracto gastrointestinal de personas y animales.

Hay ambientes más contaminados que otros. No obstante, en cualquier ambiente existen gérmenes que entran por nuestra nariz, ojos, boca, genitales y heridas. Además, de propagarse, a través de nuestro contacto, fluidos, y secreciones, al agua que bebemos, comida, etc.

Parece algo alarmante pensar que haya tantos gérmenes en todas partes, pero así son los ecosistemas y tenemos que aprender a vivir y a desarrollarnos con la mejor salud posible dentro de nuestro mundo. Nuestro sistema inmunitario nos defiende, pero no siempre puede con todo.

Una higiene insuficiente favorece la propagación de enfermedades entre personas.

¿Cómo practicamos una correcta higiene personal?

Cambiar los hábitos de higiene personal es tan difícil como cambiar los hábitos alimentarios. Sin embargo, si aprendemos a lavarnos de forma correcta las partes de nuestro cuerpo más expuestas a los gérmenes ambientales, podremos ayudar a nuestros hijos, amigos, familia, etc.

– Las manos:

Nuestras manos son la primera fuente de microorganismos y los vamos traspasando a todo aquello que tocamos.

Tenemos que lavarlas con jabón y agua limpia, frotarnos durante 20 segundos fuera del chorro de agua y luego, las enjuagamos.

El lavado de manos correcto debe ponerse en práctica en los siguientes momentos:

– Después de ir al baño.
– Antes de comer.
– Antes y después de manipular alimentos.
– Después de estornudar, toser o sonarse la nariz.
– Después de tocar el pañal de un bebé.
– Antes de alimentar a un bebé.
– Después de tocar superficies públicas.
– Después de tocar o tirar la basura.
– Después de limpiar la casa.
– Después de practicar jardinera o tocar el suelo.
– Después de tocar animales.

La uñas deben mantenerse limpias y, a ser posible, cortas, ya que las uñas largas constituyen un lugar de elección para los microbios. No obstante, si las tenemos largas, debemos usar el cepillo para uñas a diario.

– El cuerpo:

Una higiene corporal diaria previene irritaciones de la piel e infecciones. Además, promueve un buen olor corporal y una sensación placentera de bienestar y comodidad.

El polvo, la transpiración, los fluidos corporales y el calor, también favorecen el desarrollo de microorganismos en nuestro cuerpo. Por eso, una ducha o baño, diario, con agua limpia y jabón, nos ayudará a mantenernos sanos.

Tenemos que lavarnos comenzando desde arriba, es decir, primero la cabeza, cara, espaldas, área abdominal, piernas, órganos sexuales y pies. Lavar con cuidado zonas, como detrás de las orejas, detrás del cuello, las axilas, la ingle, nos ayudará a eliminar aquellos gérmenes que se están multiplicando gracias al sudor.

La cara se debe lavar con agua jabón por la mañana y por la noche. Los oídos deben mantenerse limpios, así como los pies, especialmente cuando caminamos sin zapatos; tenemos que lavar cuidadosamente los espacios entre los dedos y mantener las uñas cortas y limpias.

El cabello debe estar limpio y lavarse con frecuencia.

No se recomienda intercambiar con otra persona los objetos de aseo personal, como esponjas, cepillos, peines, máquinas de afeitar y toallas.

Actualmente, existen miles de productos para la higiene personal. Deberíamos escoger aquellos jabones dermatológicamente testados y que no sean agresivos para nuestra piel.

– La boca:

De la salud de nuestra boca, dependerá que la acción de masticar se lleve a cabo de correcta. Por ello, es necesario cepillar los dientes después de cada comida, durante 2 minutos.

Según la FAO, el cepillado debe realizarse con movimientos circulares suaves, hacia arriba y abajo, por enfrente, por detrás y a través de la parte alta de la boca.

No se recomienda intercambiar el cepillo dental con otra persona, y tenemos que reemplazar el cepillo dental por otro nuevo, periódicamente y en especial, después de padecer enfermedades, como la gripe.

Otras medidas de higiene bucal son:

– Utilizar nuestro propio vaso para beber agua, así como el plato y servicios de mesa.
– No poner objetos o los dedos en el interior de la boca.
– No escupir en espacios públicos.

– La nariz:

Nuestra nariz es otro de los lugares de elección de los microorganismos. Unas buenas prácticas de higiene nos ayudarán a impedir su propagación.

Para sonar la nariz, tenemos que emplear toallitas de papel limpias, que también utilizaremos para taparnos la boca cuando estornudemos o tosamos. Si no tenemos pañuelos en el momento de estornudar, podemos taparnos la boca con el brazo, pero no con la mano.

Todas las bacterias que pasen a las manos, si no las lavamos, van a propagarse a las personas u objetos que toquemos después.

– Ropa de vestir, camas y toallas:

La ropa limpia es una parte muy importante de nuestra higiene personal. La FAO nos recomienda los siguiente:

– Cambiar, a diario, la ropa interior y los calcetines.
– Utilizar ropa para vestir limpia y cambiarla y lavarla periódicamente.
– No intercambiar la ropa de vestir con otras personas.
– Quitarse el abrigo o la chaqueta al llegar a casa y colgarlos al aire.
– Cambiar la ropa de cama una vez a la semana, como mínimo y, sobre todo, después de una enfermedad.
– Cambiar y lavar con frecuencia las toallas de aseo.
– Las toallas de cocina son lugares de proliferación de gérmenes y deben lavarse con frecuencia, preferentemente, separadas de otra ropa.

Con esta entrada, hemos comenzado la lección 11 (Tema 4) del curso de la FAO Alimentarnos bien para estar sanos, que estamos incluyendo dentro de la categoría Lecciones de alimentación sana de este blog.

Aparentemente, la higiene no tiene que ver con nuestra alimentación. Sin embargo, todo está interrelacionado, desde cómo cuidamos nuestro aseo a cómo mantenemos nuestro ambiente. Un ambiente limpio, ordenado y saludable en nuestra casa, nos ayuda mantenernos sanos y también a proteger nuestros alimentos.

Fuente:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “Alimentarse bien para estar sanos”. Depósito de documentos de la FAO. Roma, 2013. ISBN 978-92-5-107610-1.

Imagen:

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¿Cuántas calorías totales necesitamos en un día?

calorías

– Marina Muñoz Cervera –

Nuestro cuerpo consume energía constantemente y es necesario conocer cuál es su demanda, para poder estar sanos.

Ya sabemos que en una situación de reposo físico y psíquico, la energía que gastamos se conoce calculando la TMB (Tasa Metabólica Basal).

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La Tasa Metabólica Basal ¿cómo se calcula?

tasa metabólica basal

– Marina Muñoz Cervera –

La Tasa Metabólica Basal (TMB) es la energía que nuestro cuerpo gasta para mantener sus funciones vitales.

Para calcular las calorías que necesitamos diariamente, según nuestra edad, sexo y actividad, es imprescindible que sepamos qué es la TMB y cómo podemos calcularla, ya que es una medida de la energía que nuestro cuerpo necesita, aun cuando no tengamos actividad ninguna, y supone del 65 al 75% del total de calorías que necesitamos diariamente.

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¿Nos mantenemos en forma y activos?

nos mantenemos en forma

– Marina Muñoz Cervera –

Si nos mantenemos activos, nuestro organismo nos lo agradecerá.

Todos los que realizamos algún tipo de ejercicio sabemos bien las ventajas que tiene para la salud mental y física.

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¿Alcanzamos un peso corporal saludable?

peso corporal

– Marina Muñoz Cervera –

Tanto el sobrepeso como la delgadez extrema suponen un riesgo para la salud.

La percepción del tamaño o figura corporal depende de muchos factores, entre ellos, la cultura, la moda, el estado de ánimo, etc. Hay culturas que interpretan el sobrepeso o la obesidad como belleza, mientras que la delgadez se considera signo de debilidad.

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¿Conservamos los alimentos inocuos en nuestro hogar?

alimentos inocuos

– Marina Muñoz Cervera –

Si mantenemos nuestros alimentos inocuos, protegemos su calidad nutricional.

Una vez comprados los alimentos con la mayor garantía de inocuidad posible, solo nos queda contemplar algunas medidas que nos permitan almacenarlos y cocinarlos de la forma más conveniente para que nuestra alimentación sea saludable.

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¿Cómo compramos alimentos inocuos?

alimentos inocuos

– Marina Muñoz Cervera –

El lugar de venta debe mantener los alimentos lejos de contaminaciones de todo tipo.

Para tener la seguridad de que nuestros alimentos son inocuos, a la vez que nutritivos, debemos cuidar algunos aspectos importantes en los lugares de adquisición.

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Últimas directrices del Codex Alimentarius.

codex alimentarius

– Marina Muñoz Cervera –

La Comisión del Codex Alimentarius establece normas que ayudan a que nuestros alimentos sean inocuos.

Este organismo fue creado por la OMS y la FAO en el año 1963 con el fin de proteger la salud de los consumidores.

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Signos de deterioro en los alimentos.

signos de deterioro

– Marina Muñoz Cervera –

Un alimento en mal estado no debe consumirse nunca.

Podemos detectar las contaminaciones manifiestas o sus señales, a simple vista, siempre y cuando estemos atentos al estado de nuestros alimentos.

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