Resistencia a los antibióticos a través de la cadena alimentaria.

resistencia a los antibióticos

– Marina Muñoz Cervera –

El abuso de antibióticos, que se suministran a los animales criados para la producción de alimentos, es una de la causas de aparición de resistencias en los humanos.

Los antimicrobianos son imprescindibles para combatir las enfermedades infecciosas. Sin embargo, el uso indiscriminado de los antibióticos para prevenir y/o tratar plagas en los animales, así como el abuso de los mismos en tratamientos médicos humanos, está provocando un severo aumento de las resistencias a estos fármacos, es decir, que los gérmenes se vuelvan resistentes y no se puedan combatir algunas enfermedades infecciosas.

¿Cómo se adquiere a la resistencia antimicrobiana a través de la cadena alimenticia?

¿Estamos consumiendo restos de antibióticos en la carne? o bien ¿los antibióticos que se dan a los animales vivos crean poblaciones de gérmenes resistentes que nos llegan a la comida?

Los tratamientos que se suministran a los animales, que se crían para la producción de nuestros alimentos, tienen una vida media de acción, tras la cual se eliminan. Por tanto, la respuesta a la primera pregunta, es no. Es decir, no comemos restos de antibióticos o antimicrobianos con la carne.

Sin embargo, los antibióticos que se administran de forma abusiva a los animales, dan lugar a que las poblaciones de bacterias muten, apareciendo progenies de las mismas que se han convertido resistentes a los mencionados fármacos, y para destruirlas hay que utilizar otros nuevos y así sucesivamente, hasta que se van agotando los recursos.

Las bacterias resistentes pasan al medio ambiente y desde ahí pueden contaminar nuestros alimentos, ya sea en la cadena de producción, distribución, etc. o en nuestra propia casa.

¿Qué recomienda la OMS para evitar las resistencias?

La OMS nos dice que «la falta de antibióticos eficaces (debido a resistencias) es una amenaza a la seguridad tan grave como la que representa un brote repentino y letal».

Y que las intervenciones que restringen el uso de antibióticos en animales destinados a la producción de alimentos, reducen las bacterias resistentes a estos antibióticos en los animales, en un 39%, según ha demostrado un estudio publicado en The Lancet Planetary Health, al que podéis acceder a través del enlace anterior.

Por tanto, la OMS, en un comunicado prensa publicado, ayer 7 de noviembre, «recomienda firmemente una reducción general de todas las clases de antibióticos de importancia médica en los animales destinados a la producción de alimentos, incluida la restricción completa de estos fármacos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades sin diagnóstico previo. Solo se debería administrar antibióticos a animales sanos para prevenir una enfermedad, si ésta ha sido diagnosticada en otros animales de la misma cabaña o población.».

¿Qué podemos hacer nosotros?

Para evitar y/o prevenir la contaminación de bacterias resistentes procedentes del medio ambiente, solo tenemos que poner en práctica en nuestros hogares las cinco llaves para la inocuidad de los alimentos de la OMS.

De esta forma, aseguraremos que los alimentos que consumimos están libres de gérmenes resistentes o no, y evitaremos la aparición de enfermedades infecciosas de origen alimentario, que puedan ser estar provocados por las mencionadas bacterias, que no se mueren con los antibióticos porque se han vuelto resistentes a los mismos.

Entrada relacionada:

Las llaves para la inocuidad de los alimentos.

Fuente:

Organización Mundial de la Salud. OMS. “Dejemos de administrar antibióticos a animales sanos para prevenir la propagación de la resistencia a los antimicrobianos”. Comunicado de prensa. 7 de noviembre de 2017.

Imagen:

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Problemática actual de la obesidad en niños y adolescentes.

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– Marina Muñoz Cervera –

La obesidad en niños y adolescentes sigue aumentando, según la OMS.

En el año 2022, la obesidad en los niños y adolescentes, de 5 a 19 años de edad, será más frecuente que la insuficiencia ponderal (retraso en el crecimiento).

Según la OMS, la comercialización, las políticas alimentarias y los precios de los alimentos son factores que explican el aumento de esta patología en el anterior rango de edades.

A pesar de las recomendaciones de este organismo internacional, de modificar los factores del entorno que aumentan la obesidad en los niños y jóvenes, reduciendo el consumo de alimentos muy elaborados de bajo coste, con alto contenido calórico y escaso valor nutricional, las tendencias previsibles son poco alentadoras.

En los países en desarrollo, hay chicos/as que pasan del bajo peso al sobrepeso, adquiriendo hábitos de consumo asociados al sedentarismo que les dejarán secuelas para toda su vida.

La cifra de 11 millones de obesos entre los 5 a 19 años de edad contabilizados en el año 1975, pasó a 124 millones en 2016.

Los alimentos industriales encaminados a la población infanto-juvenil se han convertido en atractivos reclamos para los niños, con nombres sugerentes, sabores tentadores y precios económicos, de tal forma que a las familias, aunque intenten implantar una alimentación saludable, les resulta difícil competir con los mencionados productos.

Los niños entran a las tiendas sabiendo qué productos quieren, cómo se llaman, qué color les gusta más y cuáles son los más satisfactorios para ellos, desde el punto de vista del sabor.

En algunos países se comercializan a tan bajo precio, que resulta más sencillo «alimentar» a un niño con comestibles envasados que con comida casera.

Desde leches chocolatadas a zumos envasados diversos, bajo la falsa etiqueta de saludables, hasta todo tipo de golosinas que contienen de todo menos nutrientes, son las ofertas diarias que encuentran los chicos cuando salen a la calle.

En cuanto a los jóvenes, que siguen disfrutando de los anteriores productos mencionados, también encuentran bebidas de todo tipo a su alcance, que menoscaban su estado nutricional y le transforman en consumidores habituales de productos comerciales.

Y no solo en la calle, tanto en la televisión como en internet, los productos dirigidos al público infanto-juvenil están a la orden del día.

¿Qué zonas del mundo son las más afectadas?

El estudio revisado por la OMS y publicado en la revista The Lancet, refiere que en el año 2016, el IMC (Índice de Masa Corporal) más alto corresponde a niños y jóvenes de Polinesia, Micronesia y de la región central de América Latina (en mujeres), mientras que en Europa se observó un aumento menos acusado.

Asia Oriental, países de habla inglesa de ingresos altos (USA, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido), Oriente Medio y Norte de África, fueron las regiones del mundo en las que más aumentó la obesidad en el período de tiempo estudiado (1975-2016).

Consecuencias de la obesidad en niños y adolescentes para su salud.

El consumo de alimentos con alto contenido calórico y pobres en nutrientes, sumado a una actitud sedentaria, basado en el uso continuado de pantallas diversas que animan a los a chicos a no moverse, condiciona su salud presente y futura.

La hipertensión y el colesterol elevado han dejado de ser problemas asociados solamente a la edad adulta, para extenderse a la población infanto-juvenil.

Patologías, como la diabetes y cáncer, entre otras enfermedades no transmisibles, pueden ser las consecuencias directas del mencionado estilo de vida.

Tanto la obesidad como la insuficiencia ponderal son estados de malnutrición que menoscaban la salud. Una alimentación saludable unida a la práctica regular de ejercicio físico son las mejores herramientas de prevención de esta patología.

Entrada relacionada:

¿Qué significa estar malnutrido/a?

Fuente:

Organización Mundial de la Salud. OMS. “La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios”. Comunicado de prensa. 11 de octubre de 2017. Londres.

Imagen:

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Situación mundial de la malnutrición en 2016.

malnutrición

– Marina Muñoz Cervera –

Las distintas formas de malnutrición siguen siendo un motivo de preocupación mundial.

El sobrepeso en niños está aumentando en todas las regiones del mundo, mientras que la desnutrición aguda y crónica afecta sobre todo a Asia y África.

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La malnutrición, un riesgo grave para la salud.

malnutrición

– Marina Muñoz Cervera –

Una mala nutrición conduce al menoscabo de nuestro funcionamiento orgánico.

La malnutrición es una consecuencia directa de la forma en que nos alimentamos. Una alimentación excesiva, en base alimentos muy calóricos y desequilibrados en nutrientes, conduce a sobrepeso y obesidad, entre otros problemas de salud graves; mientras que la carencia de alimentos, ya sea por problemas de origen psicológico (anorexia nerviosa) y/o sociales (pobreza extrema), conduce a desnutrición y, en casos graves, a emaciación (delgadez extrema).

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El dióxido de carbono como aditivo de bebidas y alimentos industriales.

dióxido de carbono

– Marina Muñoz Cervera –

La industria alimentaria utiliza el dióxido de carbono como gasificante de bebidas, entre otros muchos productos.

El dióxido de carbono es un gas presente en la atmósfera y uno de los principales responsables del efecto invernadero, debido a su emisión a partir de combustiones controladas, incendios forestales, etc. Si unimos lo anterior, a una disminución de los bosques que lo absorben, este gas se acumula en las capas altas atmosféricas.

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Sobre los restos de plaguicidas en los alimentos.

plaguicidas

Los plaguicidas son útiles pero a la vez tóxicos ¿estamos seguros con los residuos que persisten en nuestros alimentos?

Los plaguicidas son compuestos químicos utilizados para combatir las plagas y enfermedades que ponen en peligro la producción agrícola. Y estas sustancias se vinculan con una gran cantidad de efectos tóxicos para la salud humana.

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El uso responsable de los aditivos en la alimentación.

aditivos alimentarios

– Marina Muñoz Cervera –

La OMS recomienda a las autoridades nacionales que controlen la presencia de aditivos en sus alimentos y bebidas.

La necesidad de que los aditivos industriales alimentarios no sean perjudiciales para la salud humana y la constatación de este hecho, antes de la inclusión de estas sustancias en los comestibles, es reconocida por la OMS en una Nota Descriptiva publicada en el mes de julio del presente año.

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¿Sabes qué son los gases de envasado?

gases de envasado

– Marina Muñoz Cervera –

En la industria alimentaria se utilizan aditivos para proteger al alimento de la oxidación o descomposición.

Cada comestible industrial envasado lleva incluidas una serie de sustancias, que se incorporan en el envase antes o durante el proceso de llenado.

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La gastronomía sostenible ¿un reto o una necesidad?

gastronomía sostenible

– Marina Muñoz Cervera –

La gastronomía sostenible implica ser respetuoso con el medio ambiente y con las tradiciones locales.

Según la Real Academia de la Lengua Española, la gastronomía es:

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La doble carga de la malnutrición y sus causas.

doble carga de malnutrición

– Marina Muñoz Cervera –

En muchos países, la desnutrición convive junto al sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles.

La doble carga de malnutrición se caracteriza por la coexistencia de desnutrición (incluyendo la delgadez extrema, retraso en el crecimiento y carencias de micronutrientes importantes) con el sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles de causa alimentaria.

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